¿Y los golpes dónde están?

Vivimos en un nuevo mundo de fantasías en el que las noticias que llegan al público aparecen totalmente manipuladas con la deliberada intención de que UD. crea todo lo que le dicen en voz, que es algo bien distinto a lo que está viendo por sus propios ojos en la pantalla de su televisor o teléfono celular.

Este fenómeno manipulador ni siquiera se lo llegó a imaginar George Orwell en su novela futurista “1984” escrita en 1945 en la que este reconocido escritor inglés pretendió retratar el escenario de un Estado totalitario en el que el “Gran Hermano” gobernaba las vidas y las mentes de los seres humanos que vivían permanentemente en “guerra fría” y otras veces “cliente”, en uno de los tres territorios enemigos que mal convivían en el planeta tierra de ese supuesto tiempo futuro ya pasado en el almanaque.

El más gráfico ejemplo de ello es cuando vemos un repetido video en el que aparecen las llamadas “Damas de Blanco” en una calle de La Habana en los momentos de ser arrestadas por la policía cubana por realizar un acto callejero pagado por un gobierno extranjero sin el debido permiso de las autoridades de la isla

Lo que se ve no es lo que describe la voz de un locutor grabada en el video de marras. La secuencia cinematográfica enseña a mujeres policías cargando a las susodichas “Damas de Blanco” que yacen acostadas en la vía pública sin ejercer contra ellas violencia física alguna, mientras la voz que acompaña al video describe la escena diciendo que la policía habanera está dando una salvaje golpeadura a indefensas mujeres de blanco cuando los supuestos golpes salvajes de las policías no se ven por ninguna parte en la pantalla.

Decía Joseph Goebles el farsante manipulador de la maquinaria propagandista del nazismo alemán que una “mentira repetida mil veces llegaba a convertirse en una verdad aceptada e indiscutida por todos”. Dicho al hecho. Que lo que Ud. ve no es lo que es, sino lo que le dicen que es. La “mentira-verdad” está de moda y hasta tiene discípulos en todas partes del planeta. ! Hasta en la Casa Blanca. Digo yo.

Y hasta la próxima entrega de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fria.Bambarambay.