El sueño eterno con los marines

En política como todo en la vida, los errores se pagan siempre muy caros. Y en eso andan los partidos y movimientos políticos de corte conservador en América Latina al dar un giro de alianza y apoyo a la extrema derecha facistoide que en estos momentos ha tomado auge en el mundo occidental europeo y del continente americano, donde nuevos personajes como Donald Trump en Estados Unidos o Jair Bolsonaro en Brasil han ganado gran prominencia pública mediática y hasta el gobierno en sus respectivos países a base de discursos demagógicos populistas de derecha. Una retórica extremista amenazante que pone en peligro el equilibrio político- que con sus buenas y sus malas- ha gobernado al mundo después de terminada la II Guerra Mundial con la victoria aliada en el año 1945.

No es por supuesto tarea de mi parte darle oportuno consejo a los que desde posiciones de derecha me tienen a mi como a su jurado “enemigo izquierdista”, porque lo digo no es otra cosa que una manera de demostrar una vez más,  que para decirlo en palabras del cómico personaje radial Tres Patines, ” Que siempre pasa lo mismo cuando sucede igual”.

Gobernantes como el Presidente argentino Mauricio Macri o el colombiano Duque han hecho alianza con Donald Trump Y Jair Bolsonaro al igual que otros gobernantes de América Latina, que han creído que es el momento de barrer de una vez por todas a los partidos y movimientos de izquierda del continente americano, montados ellos en el falso supuesto de una victoria segura sobre Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua.

Imagina la derecha latinoamericana un triunfo fácil en todo el continente como la ha imaginado por más de sesenta años la extrema derecha cubana de Miami y de la isla, que no escarmentando de sus pasados errores, como el de creer que los “Marines” norteamericanos les va a sacar las castañas del fuego- recuerden Playa Girón- todavía a estas alturas le hacen caso al discurso político con fines electoreros de un Senador Marco Rubio de La Florida o a las promesas de apoyo militar del brasileño Bolsonaro .

De nuevo la derecha de nuestro continente ha tomado el camino equivocado al unir su destino al extremismo “facistoide” que hoy amenaza al planeta. Y eso es bueno. Porque una derecha inteligente y lúcida que no cometa tales estupideces, como la de unirse al fascismo por odio visceral a la izquierda, sería un peligro mayor para los pueblos del mundo. ¡Bienvenida la terca torpeza enemiga!

Les habló para Replica de Radio-Miami su director Max Lesnik.