Traducido desde el más allá por Max Lesnik

Todo hace indicar,  si Dios  no se interpone,   que el próximo 23 de febrero a Venezuela le llega su hora cero,  un tic-tac que marca en el reloj de la historia el momento en que se decidirá en la frontera con su vecina y nada amiga Colombia,  si entra  o no al territorio venezolano la “invasión” extrajera disfrazada  por  Estados Unidos  y sus satélites como “ayuda humanitaria”,  una burda maniobra  orquestada por la  derecha internacional que tiene su mando principal  en Washington y  cuyo  General en Jefe  es el inestable  Presidente norteamericano Donald Trump.

En la conjura infame contra  la soberanía venezolana- aparte de sus títeres traidores  nacionales encabezados por  el “Don Nadie” Juan Guaidó- ocupan lugares preferenciales el  sumiso uruguayo Juan  Almagro  Secretario General  de la OEA  y  los tristemente célebres  norteamericanos John  Bolton- el  del  bigote  impresentable- y su carnal  Eliot Abrahán, condenado por ser criminal de guerra y genocidio,  que unido a  los extremistas cubanos de Miami Senador  Marco Rubio y  el  tal Clever-Carone , conforman todos ellos el  bonchiche odioso, que de llevarse a cabo la acción  militar  contra Venezuela, serán ellos los  que cargarán sobre sus  nombres la infame responsabilidad de manchar con sangre el suelo patrio venezolano.

La apuesta  de ellos  hasta ahora  ha sido la de hacer presión internacional para que el  ejército bolivariano  traicione al  Presidente constitucional de Nicolás Maduro  sacándolo del  poder  con un Golpe  de Estado,  dándole  su respaldo  al “Don nadie”  Juan Guaidó.

Fracasados  hasta ahora en ese  empeño  golpista  sólo les queda el camino  de la invasión militar norteamericana  disfrazada  de  “ayuda humanitaria» que tiene fecha fijada para el  próximo 23  de febrero.

Es cierto que el Presidente Nicolás Maduro está en una peligrosa encrucijada. Que si cae será  gloriosamente como víctima crucificada en el altar  de su patria. Pero  también lo están en esa misma encrucijada  sus enemigos conjurados  de la derecha  internacional encabezados por  el  Presidente norteamericano Donald Trump  que será quien pase a la historia  como el gran  victimario  que marcó una un raya más  en el lomo  del  tigre imperial. Siempre mejor  victima,  que victimario.

Los otros  grandes  culpables   de tan horrendo crimen  contra Venezuela, la prostituida OEA, el grupúsculo de Lima y la desunida UNION EUROPEA  se lavarán  las manos  como Poncio Pilatos. Es que,  como siempre, el que empuja  no se da golpes.

De todas maneras en la eminencia de la hora cero para Venezuela vale retomar a Sun Tzu  el padre de la estrategia militar en la antigua China  quien con sabiduría escribió:  Las oportunidades se multiplican a medida que parecen perdidas.

Y hasta la próxima entrega de El  Duende que con mi gallo  me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.