Para decir una verdad evidente pocas palabras bastan. Digo esto para referirme a un asunto que está candente sobre la mesa y que no es otro que las más recientes disposiciones del gobierno norteamericano sobre la nueva política de inmigración dictada por Washington contra Cuba según la cual las Visas de entrada a Estados Unidos por cinco años quedan suprimidas definitivamente para los cubanos residentes en la isla basándose para ello en lo que el Departamento de Estado califica como una “política de justa reciprocidad”, según ellos, con el falso argumento de que los ciudadanos norteamericanos tampoco tienen el privilegio de recibir de Cuba una Visa de entrada a la isla por cinco años.

Más que argumento es una evidente falacia este pretexto del gobierno de Estados Unidos, puesto que los norteamericanos que quieran viajar a Cuba, si ese país se lo permite, pueden hacerlo cuantas veces lo deseen adquiriendo una “Visa” turística que se emite en cualquier aeropuerto norteamericano por las aerolíneas que tienen vuelos regulares con destino a la vecina isla del Caribe.

Este último “golpe” de la administración Republicana del Presidente Trump contra las relaciones entre los dos países y sus respectivos pueblos- dictado seguramente por consejo del Senador Marco Rubio y la extrema derecha cubana de Miami- a quienes más afecta es al cubano común, más que al propio gobierno cubano, especialmente a aquellos compatriotas de la isla que tienen lazos familiares con los suyos que viven en Estados Unidos.

Los cubanos de la extrema derecha de Miami que apoyan al “trumpismo” en su política agresiva contra Cuba tienen la obligación moral de explicarle a sus compatriotas de aquí y de allá  la razón de su respaldo cómplice a estas medidas absurdas e injustas que afectan los viajes de los cubanos de la isla con familiares en Estados Unidos.

Los cubanos de la extrema derecha de Miami dicen, con el Senador Marco Rubio a la cabeza, que la administración Republicana del Presidente Donald Trump es amiga de los cubanos. A lo que habría que responder diciendo que con esa clase de “amigos”, no se necesitan enemigos.

Les habló para Réplica de Radio-Miami su director Max Lesnik.