Cuando se trata de alguna cosa que se descubre por primera vez, se adjudica el derecho a “la primicia”. Es así el caso de la historia de la bola, ese objeto casi siempre completamente esférico de cualquier materia, sobre todo macizo  que desde “los tiempos de la nana”, existe como atractivo indispensable sobre todo en los deportes, aunque su uso se extendió por otros objetivos. Sin embargo hay bolas que no son esféricas, como la pelota del futbol americano, que es ovalada  con dos puntas.

   Las bolas ya sean las de ping – pong, tenis, billar, beisbol, softbol, balón cesto (basket ball), palón pié (soccer), balón mano (hand ball) etc., son producto de la ingeniosidad humana en todo el planeta. Pero hay un tipo de bola que solo es patrimonio de Cuba. Primero es la bola de historietas, cuentos, anécdotas, narraciones, chismes, así como otras aberraciones de idioma castellano. La bola cubana es única en el mundo y no está dentro de algún  diccionario, es un cubanismo real, solo “hecho en Cuba” y aplicable su uso allí y entre los criollos de la diáspora.  

   Existe también una similitud con otro nombre que es  “bolá”, proveniente de la bola de marras, usándose como saludo afectuoso ¡Qué bolá acere…! (cómo estás amigo). La explicación de “la bola cubana”, tiene su origen en el argot del pueblo. Un chisme puede ser una bola para  los cubanos sobre todo los de a pié.

   Por eso es que la “bola” cubana es única en su género. Aunque no se descarta el uso de esta cuando es de cristal o vidrio para seguir engañando a la gente con sus fetichismos.

   También se utiliza como adjetivo gentilicio, “una bola de personas”, que significa mucha gente, “una bola de mentiras” cuando se usan estas en abundancia. “Cuesta una bola de plata”, precio de  algo que es muy caro. etc.

   Vuelvo  al comienzo, la bola estilo cubano, es única por su amplio contenido al que la Real Academia de la Lengua Castellana, no ha dado su justo valor calificativo. La Bola cubana suele ser una habladuría, un chisme, una murmuración sin algo que la sostenga o respalde como verdad absoluta.

  Ahí les dejo con esta bola que “pica y se extiende”.

   Les habló, Roberto Solís Ávila