Malos consejeros tiene el presidente Donald Trump sobre la política  de Estados Unidos hacia América Latina al  estos darle “cuerda”- cranque decimos los  cubanos- al impulsivo mandatario norteamericano sobre como conducir las relaciones diplomáticas tanto  con Venezuela y Cuba como con México, su vecino más cercano y por lo tanto  el  de mas cuidado a tener, por los peligros que  puedan generarse con   una confrontación, que comenzando  con palabras cargadas de insultos racistas, de seguro llevarán a situaciones mayores que nadie puede predecir  en  sus fatales consecuencias.

Es bien sabido que sobre Venezuela  y Cuba  Mr. Trump está atento  a lo que  le soplan   al oído el bigotudo John Bolton, el seráfico Elliot Abram o el anticubano Senador  miamense  “Marquito”  Rubio, que lo del diminutivo en  su nombre  no es nuestro sino del propio vecino  de la Casa Blanca, de cuando  la postulación  presidencial  en la contienda “Primaria” republicana del año 2018.

Sobre México no sabemos quien es el  que aconseja al Presidente Trump  a continuar  sus ataques insultantes contra  los mexicanos a pesar  de la ecuánime y sosegada paciencia  del Presidente  López  Obrador  que  ya debe tener  su lengua  sangrante de tanto  mordérsela  para no responder de una vez por todas  a tantas afrentas  infringidas  al  honor del país azteca por parte del arrogante presidente  del  poderoso  vecino del norte. Quien quiera que sea no le hace  un buen servicio a Estados Unidos, puesto que nada se gana con  injuriar a un vecino tan cercano y de tantas cuentas a cobrar  por parte de México  y nunca pagadas por Estados Unidos, si vamos  a la historia  del robo territorial de que fue víctima el  primero parte  del  segundo.

El que debiera morderse la lengua  es el presidente Trump para evitar una reacción  de justa indignación por parte del  pueblo mexicano a tanto  insulto  procaz  que solo sirve  para agriar  las  complicadas relaciones entre los dos países vecinos, que para bien de ambos, es mejor llevarse bien que andar por el camino de las confrontaciones innecesarias.

Que nadie se llame  a engaño. Que el fantasma  de Pancho Villa debe andar  recorriendo de nuevo  la frontera de México con Estados  Unidos, a lo que hay que agregar  que  en el propio territorio  norteamericano viven más  de 30 millones  de personas  de origen mexicano que tienen  orgullo de raza, a los que hay que respetar y tomar en cuenta.

Alguien dirá que no cree en fantasmas y menos en el  de Pancho Villa, pero  como las brujas, de que las hay las hay.

Les habló para Réplica  de Radio-Miami su director Max Lesnik.