La mala noticia de la muerte en La Habana de la profesora y dedicada historiadora cubana Ana Cairo Ballester me la comunicó-valga la extraña coincidencia- el Reverendo Pastor miamense Marco Antonio Ramos, su amigo de siempre en la distancia, quien fuera la primera persona que me habló de ella, con la cual el doctor Ramos mantenía por años una relación de amistad entrañable a la cual me incorporé como un tercero hasta este triste instante en que ella nos deja para ir camino hacia la eternidad.

Miembro de la Academia Cubana de la Historia, culta hasta las entrañas del saber, sencilla hasta la austeridad más ascética en su vivir diario, dedicada en vida a la enseñanza de nuevas generaciones, así como al estudio investigativo de la historia patria, aparte de su obra escrita, plasmada en libros fundamentales de la cultura cubana , nos deja ella un vacío grande y profundo de llenar como los que se abrieron a la muerte de otros pilares del saber cubano del pasado siglo XX, cuya figura cimera lo fue el sabio de todos los sabios Don Fernando Ortiz, de quien la doctora Ana Cairo se consideraba una humilde discípula y seguidora fiel, a lo que añadimos nosotros- heredera suya en patriotismo, saber y cubanía.

Su obra escrita es fuente de referencia histórica : “El movimiento de veteranos y patriotas”; “El Grupo Minorista”; “La revolución del 30 en la narrativa y el testimonio cubano”; “Bembé para cimarrones”; “José Martí y la novela de la cultura cubana”; “ Cien años de Mella”; Cien años de Chibás” y “Cien años de Roa”, son libros fundamentales .para los cubanos de hoy y de mañana.

La recordaremos siempre “andando La Habana” al decir de Eusebio Leal, cargada de libros, a pie o en autobús, camino de la Universidad, la Biblioteca Nacional o a La Habana Vieja, rumbo a la emisora “Habana-Radio” donde mantenía un ameno programa cultural para el cual en más de una oportunidad tuvo ocasión de entrevistarme sobre mis tiempos juveniles en el Partido Ortodoxo o de cuando era yo compañero universitario de Fidel y los que le siguieron a él por el camino de la Revolución. Tampoco podemos olvidar de cuando Ana Cairo venia a Miami y se hospedaba en mi casa  para ir caminando hasta la biblioteca de la universidad  cercana para investigaar y buscar  datos que pudieran ofrecer la verdad de una historia no contada.

La muerte nos ha dejado huérfanos de Ana Cairo, la dedicada profesora universitaria, acuciosa historiadora, mulata cubana de humilde cuna, respetada y querida por todos, que merece ella más que nadie, un puesto de honor en el altar de la cultura cubana.

Para Ana Cairo Ballester no un adiós para siempre, sino un sencillo hasta luego, porque ella vivirá eternamente en el corazón de todos cubanos de vergüenza y dignidad.

Les habló para Réplica de Radio-Miami su director Max Lesnik.