James Monroe
(Westmoreland, Virginia, 1758 – Nueva York, 1831) Quinto presidente de los Estados Unidos de América, autor  de la  famosa doctrina, “América para  los norteamericanos” que lleva  su apellido

Traducido desde el más allá por Max Lesnik

En estos tiempos en la era de  Donald Trump como  presidente de Estados Unidos nunca  antes el país norteño ha sido tan unánimemente impopular en América Latina y el  resto  del planeta , lo que supone una gran ventaja para los adversarios  de Washington  en el escenario  mundial.

No es que los anteriores gobernantes norteamericanos-  hayan sido Demócratas o Republicanos- fueran amigos sinceros de los países al sur del Rio  Grande, puesto que si  de agravios  más  graves se trata, peor que los insultos del actual mandatario de Estados Unidos  hacia las naciones y pueblos de América  Latina,  han sido las invasiones imperiales  de los “Marines” para imponer  a dictadores lacayos  de Washington, llámense Trujillo en República Dominicana, Somoza en Nicaragua  o  Batista  en la “Cuba  de ayer”.

A decir verdad  los  únicos Presidentes estadounidenses que han tenido buena imagen  en América Latina en toda la historia han sido  George Washington, Abraham Lincoln, Franklin Delano Roosevelt  y más recientemente  Barack Obama-más por ser negro de raza que por otra cosa- puesto que  todos   los  demás, al  igual que James Monroe el autor  de la  famosa doctrina que lleva  su apellido- América para  los norteamericanos-  son vistos de la peor manera por los pueblos del resto del  continente americano.

Si bien en Estados Unidos el Presidente Trump mantiene un índice de popularidad aceptable  para un gobernante norteamericano en  funciones, en el tercer año de su mandato-lo que le da a este una esperanza de reelección- sin embargo  su aceptación en el resto del  mundo y en especial en América Latina  es tan baja, que le hace perder influencia   a su país en los  asuntos  mundiales, hasta el  punto de rebajar la imagen del  “Coloso del Norte” a la  de  un  payaso  de circo cuyas acciones  y amenazas  mueven más  a risa que a otra cosa.

Así las cosas, vale bien repetir  aquí la socorrida frase  de que no hay mal que por bien  no venga,  le dijo   a El  Duende un viejo amigo antimperialista añadiendo:  “Todo es cuestión  de resistir. ¡Bienvenido  pues  Mr.  Trump!”,  añadió con sorna y gran regocijo  el siempre  fiel  compatriota “marxista- leninista”. Y ahí se las dejo y los  pongo a pensar.

Y hasta la próxima entrega de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.