Robert De Niro: “Ya no hay más oportunidades para Trump»

    El jueves pasado la administración de un Donald que nada tiene que ver con el simpático pato de Walt Disney ni con una sabrosa hamburguesa, recrudeció el cerco contra Cuba, incluso queriendo imponer ilegales leyes extraterritoriales al resto del mundo. Embestida esperada de él y de su caterva de secretarios y asesores. ¿Su esencia? La misma de casi todos los inquilinos de la Casa Blanca desde hace sesenta años. Fracasado bandolerismo político propio de un “aprendiz de gánster,” aunque éste sea multimillonario, juegue golf, posea una atrayente esposa y se niegue a mostrar sus declaraciones de impuestos.

    Gánster que nada tendría que ver con el astuto y sabio Vito Corlene escenificado de joven en la cinta El Padrino en Parte II por Robert de Niro (antes los habían hecho Marlon Brando y Alpacino),  de quien el cronista copia la frase de “aprendiz de gánster” proferida por el renombrado actor norteamericano durante un programa de televisión al referirse al caricaturesco personaje de la Casa Blanca, capaz de políticamente descender hasta la ridiculez.

    Y es que hace pocos días este cronista leyó en Grama otro de los excelentes artículos de Rolando Pérez Betancourt, amigo de andanzas juveniles, crítico de cine, cronista de marca mayor y novelista de deslumbrante prosa, sobre todo en La última mascarada de la cumbancha, obra que creo no ha sido valorada del todo en el mundillo literario cubano. Tituló el artículo De Niro vs. Trump y en él menciona que el pasado año, en la gala de los Premios Tony, Robert De Niro disparó esta  frase: “Ya no hay más oportunidades para Trump. ¡Hay que joder a Trump!”

    También Rolandito (desde tiempos inmemoriales así he llamado a Pérez Betancourt) cita a un De Niro que afirma que “el país se ha convertido en una trágica y estúpida trama” y en la universidad de Brown, al responder una pegunta de un estudiante dijo que estábamos en “una situación de pesadilla que me tiene preocupado.”

    Por supuesto que el inquilino actual de la Casa Blanca no puede ver ni en pintura al renombrado actor de El Padrino, Toro Salvaje y Taxy Driver, entre muchos otros filmes, aunque éste no sea hombre de izquierda, y durante la última ceremonia de los Oscar, escaso de verdades, como siempre, tuitó que De Niro es “un individuo con muy bajo coeficiente intelectual.”

    Y es que el inquilino de la Casa Blanca no podría pasar de ser aprendiz de gánster, pero gánster de pacotilla, pues Vito Corleone, como jefe de mafia en la gran novela del italiano Mario Puzo y luego en el cine, resulta todo un astuto y sabio jefe de gobierno, con un código de honor que le permitía reclutar aliados (no como Trump que aleja los que tiene) y gustaba primero recurrir a la persuasión que a la violencia de las ofensas o las balas.

    Según el diario Washington Post, Trump, públicamente, ya ha proferido más de 10 mil afirmaciones falsas, por lo que se espera, entre otras muchas razones,  que sea el presidente de más triste recordación de los Estados Unidos.

    Y tal y como alegremente han difundido y celebrado los medios de Miami, activó el Título III de la anticubana y colonial Ley Helms Burton, lo cual ningún otro presidente había hecho por las consecuencias internacionales que acarrearía y no son pocos los que en Miami se afilan los colmillos y visitan a odontólogos en leyes para que se los alarguen, considerándose de nuevo dueños de aeropuertos, terminales marítimas, centrales azucareros, playas, hoteles  y cuanto lucrativa propiedad existiera y existe en la Isla.

    Por tanto, resulta paradójico que el señor Trump, antes de pensar en aspirar a la presidencia, según se corre en Miami, anduvo en gestiones para abrir campos de golf en Cuba y que ahora, en busca de pretextos y muy mal informado por su Secretario de Estado, su Asesor para la Seguridad Nacional y por los Marquitos Rubio, en un tuiter ha amenazado que “si las tropas y las milicias cubanas no cancelan de inmediato las operaciones militares y de otro tipo con el propósito de causar la muerte y destrucción de la Constitución de Venezuela, un completo y total embargo junto con sanciones del más alto nivel, se impondrán a la isla de Cuba.”

    Según ellos, suman como veinte mil los soldados cubanos en Venezuela, nada menos que cuatro divisiones, y esto sin contar a “las milicias,” término que al parecer Trump utiliza porque en la desaparecida Unión Soviética a la policía llamaban también la milicia.

     Resulta más que curioso que el individuo designado por el dedo de Trump para presidente de Venezuela, Juan Guaidó, otro petimetre parecido al Marquito miamense y quien hace poco armó gran escandalera al informar muy teatralmente por CNN y otros grandes medios de información que se encontraba en la base militar de La Carlota, él, por supuesto, ya de Comandante en Jefe, pues junto al ejército había destituido al presidente Maduro, lo cual era totalmente falso y ni siquiera logró movilizar los adeptos que imaginó y que debían marchar sobre el Palacio de Miraflores.

    Así y todo, Washington lo sigue encumbrando contra el presidente constitucional Nicolás Maduro, considerándolo el real presidente de Venezuela y eso me hace deducir que Venezuela es el país más democrático del mundo, el que más libertades permite. Y es que imagino a Fulgencio Batista fracasando el 10 de marzo de 1952 en el golpe militar que destituyó al presidente constitucional Carlos Prio y que originó que Fidel Castro al año siguiente asaltara el Cuartel Moncada. Pero al día siguiente de la intentona golpista, el 11 de marzo, el fracasado Fulgencio, libremente por las calles y ahora encaramado sobre uno de los leones del Paseo del Prado arengara a los seguidores de su partido, el PAU, convocara de nuevo a soldados y al alto mando militar para otra intentona para derrocar a Prío, ésta acompañada de una huelga y de ser preciso con el apoyo militar de los Estados Unidos. ¿Sería eso posible?

    Por supuesto que un Vito Corleone jamás pondría esperanzas de jefatura gansteril en un tipo como Guaidó. Así que Trump ni a ganstercillo podría llegar. Por siempre quedaría como aprendiz, tal y como lo catalogó el actor Robert de Niro, y yo aclararía que un muy mal aprendiz, aunque a diario ande lanzando pistoletazos políticos a diestra y siniestra.

    Creo que Rolandito y De Niro, estarán de acuerdo conmigo.

    Les habló, para Radio Miami, Nicolás Pérez Delgado.