El presidente Donald Trump acaba de amenazar a Cuba con el “bloqueo total”. ¿Qué será un bloqueo total?

En épocas recientes, lo más parecido a un bloqueo total fue el cierre del trafico terrestre, ferroviario, y fluvial decretado por la Unión Soviética en 1948 para aislar a Berlín Occidental.

La operación, uno de los grandes y desafortunados eventos de la Guerra Fría, fue contrarrestado por un puente aéreo realizado por la aviación militar de Estados Unidos y otros países. La campaña, que duró once meses, incluyó 200. 000 vuelos, mediante los cuales se trasladaron dos millones setecientas mil toneladas de cargas. La Unión Soviética no intervino para impedir el intenso tráfico aéreo y, el 12 de mayo de 1949 levantó el cerco.

Otra acción de este tipo fue realizada durante la Crisis de los Misiles de 1962, cuando la escuadra norteamericana se desplegó en aguas internacionales frente a Cuba para impedir el paso de buques soviéticos con material nuclear. Entonces la idea era menos cruel, pues se inspeccionaban los barcos en alta mar, y de no trasportar elementos prohibidos, se les permitía el paso.

Ahora Trump, al parecer mal aconsejado por John Bolton, propone una acción todavía no descrita, pero de apariencia criminal. Tratándose de una isla, pudiera consistir en el desaplique de unidades navales frente a los 4.746 kilómetros de costas de Cuba, o más sencillo, frente a sus puertos. Para los aviones tal vez Estados Unidos sueñe con imponer una zona de exclusión aérea.

Contadas con prisa, las fuerzas navales de los Estados Unidos ascienden a casi medio millón de efectivos, más de 500 buques, entre ellos, 11 portaviones, todos de propulsión nuclear, 72 submarinos, 62 destructores, 22 cruceros, 10 fragatas y otros tipos de barcos, apoyados por 3.700 aeronaves. Aunque no lo necesita, de modo simbólico, el agresor podría involucrar a la OTAN y sumar algunas carracas de sus aliados latinoamericanos.

En caso necesario, al menos una parte de su fuerza aérea, también la mayor del mundo, estaría en disposición combativa. Se trata de unas seis mil aeronaves, más de dos mil misiles cruceros y 450 intercontinentales.

Excepto Rusia por su potencial nuclear, ningún país de la tierra ni todos juntos pueden igualar el poderío militar de los Estados Unidos, entre otras cosas, porque incluye un arsenal de casi 7 mil ojivas nucleares, más de treinta para cada país del orbe, que serían trasladadas por miles de aviones basificados en todo el mundo y 500 misiles, algunos de ellos con alcances de hasta 13 000 kilómetros.

Ante tal asimetría, desde hace casi 30 años, Cuba adquirió conciencia de la incapacidad para establecer una correlación material de fuerzas, ante lo cual diseñó y puso a punto una doctrina militar llamada Guerra de Todo el Pueblo, basada en conceptos de lucha territorial y guerra popular generalizada en el interior del país.

Ese enfoque que involucra a toda la población, asegura que cada cubano dispuesto a luchar disponga de un lugar, un medio, y una forma de hacerlo. La idea es convertir al país en un avispero, y hacerlo inconquistable. Estados Unidos pudiera ocupar Cuba, pero someterla es otra cosa.

Hace poco un presidente de Estados Unidos declaró que el embargo económico destinado a aislar y rendir a Cuba había fracasado y aislado a los Estados Unidos. La alternativa escogida por Barack Obama no fue más bloqueo, sino menos y mejor entendimiento. De ese modo, creía él, Estados Unidos ganaba más de lo que perdía. Ojalá fuera escuchado. Allá nos vemos.