WALL STREET INTENTA UN GOLPE DE ESTADO FASCISTA
Por SALVADOR CAPOTE
El 21 de noviembre de 1934, el titular de la primera página en “The New York Times” conmocionó a toda la nación: “Gen. Butler Bares Fascist Plot To Seize Government By Force” (General Butler revela conspiración fascista para apoderarse del gobierno por la fuerza).
El mayor general Smedley Darlington Butler (1881-1940) era, en el momento de su muerte, el miembro del Cuerpo de Marines de Estados Unidos que más condecoraciones había recibido. Participó en acciones militares en Filipinas, China, Francia durante la Primera Guerra Mundial, y en las llamadas con altanería imperial “Banana Wars” en América Central y el Caribe (intervenciones militares en Cuba [Bahía de Guantánamo], Panamá, Honduras, Nicaragua, México, Haití y República Dominicana). A la edad de 48 años (1929) fue el mayor general más joven del Cuerpo de Marines. Sin embargo Butler, en sus últimos años, criticó abiertamente las guerras de Estados Unidos y sus consecuencias.
La conspiración a que hacía referencia el New York Times fue conocida como “Business Plot” o “Wall Street Putsch” porque fue tramada por un grupo de poderosos industriales y banqueros de Wall Street quienes, en 1933, planearon un golpe militar para derrocar al presidente Franklin Delano Roosevelt e instaurar un sistema de gobierno  similar a los regímenes fascistas que existían en la Europa de aquel tiempo.
El error de Wall Street fue seleccionar al general Butler para conducir una marcha de veteranos que llegaría a la capital y derrocaría a Roosevelt. Le ofrecieron a Butler convertirse en dictador e instaurar un régimen fascista. Pero Butler era un militar patriota, respetuoso de la Constitución y de las leyes, se comunicó con el director del FBI J. Edgar Hoover,  y se presentó ante el Congreso para denunciar los intentos de golpe militar.
Butler había advertido a los conspiradores “Si ustedes consiguen 500,000 soldados que huelan algo parecido al fascismo, yo conseguiré otros 500,000 y los reventaré (“kick the hell out of you”) y tendremos entonces una verdadera guerra civil”. Butler, que había recibido dos veces la Medalla de Honor del Congreso, testificó ante un comité dirigido por los representantes John McCormack de Massachusetts y Samuel Dickstein de New York. Butler comenzó advirtiendo que su único interés en la denuncia era contribuir a mantener la democracia en el país, a lo que McCormack contestó: “Ninguna persona que haya leído o conocido algo acerca del general Butler puede pensar de otro modo”. El comité “McCormack-Dickstein” fue un precursor del “House Committee on Un-American Activities” (Comité de Actividades Antiamericanas de la Cámara de Representantes”).
En su comparescencia ante este comité en noviembre de 1934, Butler denunció que un grupo de hombres de negocios intentaba establecer una dictadura fascista. Declaró que había sido invitado por Gerald P. MacGuire, representante de “Grayson M-P Murphy & Co.” para que tomara el poder al frente de un ejército de veteranos. Según el New York Times, Butler habría dicho que el general Hugh S. Johnson estaba involucrado y que la firma bancaria J. P. Morgan respaldaba el complot.
A pesar de que el Comité “McCormick-Dickstein” admitió en sus conclusiones la existencia de una conspiración para derrocar el gobierno e instaurar una dictadura fascista, las investigaciones correspondientes no continuaron, no se presentaron cargos y nadie fue arrestado. ¡Poderoso caballero es Don Dinero!.
Si Butler hubiese entrado en contubernio con los conspiradores de Wall Street es muy probable que el golpe hubiera tenido éxito, pues la situación de frustración y desesperación existente debido a las condiciones económicas y sociales de aquellos años, e incluso la presencia de numerosas y agresivas organizaciones fascistas, allanaban el camino hacia la toma del poder. El mismo McCornick lo reconoció muchos años después: “Si los complotados se hubieran librado de Roosevelt, no es posible predecir lo que hubiera podido pasar. […] Una minoría bien organizada puede siempre superar a una mayoría desorganizada, como sucedió con Adolfo Hitler. Lo mismo pudo haber pasado aquí”. Según McCormick, Butler comprendió que se trataba de una amenaza al sistema de gobierno estadounidense por un grupo de millonarios amantes del fascismo (“He knew that this was a threat to our very way of government by a bunch of rich men who wanted fascism”.
En 1931 Butler violó las normas diplomáticas al acusar públicamente al dictador fascista de Italia, Benito Mussolini, de huir de la escena de un crimen, después de impactar y matar a un niño con su automóvil a alta velocidad. El gobierno italiano presentó una protesta formal ante el presidente Hoover y éste ordenó al Secretario de Marina Charles Francis Adams que llevara a Butler ante una corte marcial. Butler resultó así el primer general arrestado y llevado ante una corte marcial desde la Guerra Civil. Adams logró que Butler se disculpara por su indiscreción, la corte marcial fue cancelada y Butler sólo recibió una reprimenda como castigo.
Después de su retiro, Butler se convirtió en vocero crítico de los intereses imperialistas en el Caribe, condenando la forma en que el gobierno y los banqueros de Wall Street imponían sus agendas. Denunció que el objetivo de las “Banana Wars” no era otro que el de proteger los intereses comerciales de Estados Unidos, particularmente los de la “United Fruit Co.”. Estados Unidos, además, estaría tratando de adelantar sus intereses políticos, manteniendo su influencia en la región y, especialmente, su control sobre el Canal de Panamá. Butler fue muy conocido en su tiempo por sus vibrantes alegatos contra los mercaderes de la guerra (“war profiteering”), el aventurerismo militar, y lo que el veía como fascismo naciente en los Estados Unidos.
En 1935 escribió el libro “War is a Racket” (La guerra es un negocio sucio), tajante condena de los motivos ocultos detrás de la guerra, incluyendo el papel de las grandes corporaciones y las motivaciones imperialistas. Butler se convirtió en un activista contra las guerras de rapiña, hablando con frecuencia en mítines organizados por veteranos, pacifistas, grupos religiosos, etc. Entre 1935 y 1937 fue el vocero de la “American League Against War and Fascism” (Liga americana contra la guerra y el fascismo)*,  organización fundada en 1933 por el Partido Comunista de Estados Unidos y grupos pacifistas preocupados por el auge del fascismo en Europa.
La posición de Butler con respecto a las guerras imperiales se resume en el siguiente párrafo publicado en 1935 en la revista “Common Sense”, que entre 1932 y 1946 fue el vehículo de muchos escritores de izquierda:
“Pasé 33 años y cuatro meses en servicio activo y durante este período actué la mayor parte del tiempo como matón de alta categoría para ‘Big Business’, Wall Street y los banqueros. En resumen, era un gángster; un gángster al servicio del capitalismo. Ayudé a que México y especialmente Tampico, fuese un lugar seguro para los intereses del petróleo estadounidense en 1914. Ayudé a que Haití y Cuba fueran lugares apropiados para que los muchachos del National City Bank obtuvieran sus ganancias. Ayudé en la violación de media docena de repúblicas de América Central en beneficio de Wall Street. Ayudé a purificar Nicaragua para la ‘International Banking House’ de los ‘Brown Brothers’ en 1902-1912. Limpié el terreno en República Dominicana para los intereses azucareros estadounidenses en 1912. Ayudé a que Honduras fuera un buen lugar para las compañías fruteras norteamericanas en 1903. En China, en 1927, ayudé a que la Standard Oil pudiese actuar sin molestias. Mirando hacia atrás, creo que podría haberle enseñado algunas lecciones a Al Capone. Lo más que él pudo hacer fue operar como gángster en tres distritos. Yo operé en tres continentes.”
 
  • En 1937 la organización cambió su nombre por el de “American League for Peace and Democracy” (Liga americana por la paz y la democracia).