Que Trump y sus asesores recuerden que los Andes venezolanos existen

    ¿Quién no sabe del agente secreto 007? James Bond, personaje eficaz, frío, con licencia para matar, observador, audaz, meticuloso, elegante y muy atrayente para las mujeres. Paradigma mítico del espía occidental que nació de la pluma del novelista inglés Ian Fleming y luego llevado al cine con mucho éxito.

     Son varias las naciones que con diferentes hechuras tienen sus James Bond de carne y hueso. Y es de cavilar que si el famoso agente 007 fuera real, por su edad ya estaría retirado, tal vez dedicado a escribir sus memorias en un apacible sitio de la campiña inglesa y si diera un paseo por los Estados Unidos seguramente compartiría con sus cofrades de Profesionales Veteranos de Inteligencia por la Cordura (VIPS por sus siglas en inglés), quienes dispersos por el mundo laboraron en cuerpos de inteligencia, contrainteligencia, contraterrorismo, seguridad nacional y otras categorías poco difundidas de los servicios del exterior.

    Según información que en principio descubrimos en el diario La Jornada, veintidós de estos veteranos con muchas décadas de experiencia firmaron un memorando que enviaron al presidente Trump expresándole sus desacuerdos con lo que le aconsejan los Pompeo, los Bolton y los Marquitos Rubio.  

    Le señalan al presidente que en repetidas ocasiones y sin aportar pruebas se ha afirmado que los asesores cubanos han sido esenciales para la supervivencia del gobierno de Nicolás Maduro, aunque supuestos desertores militares venezolanos, incluidos muchos manejados por agencias estadounidenses, no han aportado ni siquiera evidencias de oído creíbles sobre que los cubanos hagan algo más que brindar asistencia de rutina. Apuntaron que las amenazas de Washington socavan cualquier voluntad que Cuba pudiera tener para contribuir a una solución regional a la crisis venezolana como ha hecho en situaciones similares, como en el reciente proceso de paz en Colombia.

    El memorando de estos agentes de inteligencia y expertos en seguridad que han dedicado muchos años a proteger la nación norteamericana de diversas amenazas dejan constancia de que andar picando pleitos, como el de derrocar gobiernos, el bloquear negociaciones de acuerdos y amenazar el derecho soberano de otros Estados a realizar actividades que no amenazan la seguridad nacional, rara vez es una ruta prudente.

     Apuntaron que aunque la mayoría de los latinoamericanos consideran insultante la noción de que la Doctrina Monroe aún esté vigente, fueron los presidentes derechistas de Centro y Sudamérica los que se le alinearon en respaldo a la autoproclamación de Juan Guaidó. Y no dejan de señalarle a Trump que la falta de liderazgo de Guaidó, quien parece seguir todo el tiempo un guion escrito por agencias estadunidenses, su inflexibilidad sobre negociaciones, su abierto llamado a la intervención militar, junto con la amenaza de guerra del gobierno que usted preside están alejando a otros gobiernos, excepto a los más sometidos a Washington.

     Los casi dos docenas de veteranos de la inteligencia y de la seguridad nacional exhortaron a Trump a no llegar al extremo de una catastrófica acción militar contra Venezuela que puede llevar a Estados Unidos a una confrontación militar con Rusia.

    A lo anterior se suma en el sitio The Real New Network la declaración de Lawrence Wilkerson, quien fuera jefe de personal del ex Secretario de Estado Colin Powell durante el gobierno de George W. Busch. Wilkerson expresó que Trump debía ser muy cuidadoso y que si él fuera presidente habría despedido a la actual directora de la CIA y a la mitad de la agencia y, entre otras personas, habría tomado medidas contra el Asesor de Seguridad Nacional, John  Bolton, y contra Rick Scott y Marcos Rubio.

     Sobre Venezuela y la supuesta acción militar que Trump dice tener sobre la mesa, Wilkerson considera que el ejército de ese país llevaría a los marines a enfrentarse a una lucha similar a la de los vietnamitas o como la de los talibanes en Afganistán, y que al final la  resistencia de los venezolanos enviaría de vuelta a casa a los invasores. “No tendremos mucho éxito allí,” dijo y criticó al presidente por permitir que personas incapaces lo asesoren sobre los asuntos venezolanos.

    Sobre el particular, este cronista cree que aún sin que Trump y sus ineptos y agresivos políticos consideren a los miles y miles de combatientes del ejército y la milicia venezolana, bien les valiera recordar a dos patriotas de esta región en la que ellos quisieran ser Césares: al revolucionario nicaragüense Augusto César Sandino, quien a partir de 1926 y durante siete años enfrentó sin ser derrotado al ejército de ocupación estadounidense aun cuando inició la lucha con solo treinta hombres, y al también jefe guerrillero dominicano Vicente Evangelista, a quien los marines no lograron vencer en una guerra que se extendió de 1916 a 1924 en la pequeña isla caribeña, carente de selvas tan intrincadas como la amazónica y sin las imponentes montañas de los Andes venezolanos. Fue cuando ante sus fracasos militares las fuerzas extranjeras, en contubernio con los cipayos de Nicaragua y República Dominicana, recurrieron a subterfugios pacíficos y cobardemente asesinaron a ambos crédulos patriotas que no esperaban la traición.

     Pero ahora la pregunta es: ¿a quién hará caso el presidente Donald Trump: a sus James Bond ya retirados, a un muy cercano colaborador del Secretario de Estado que lamentaría su actuación respecto a la guerra contra Irak o a unos Marquitos cualquiera?

    Les habló, para Radio Miami, Nicolás Pérez Delgado.