Alguien tiene que decirles  a los  candidatos presidenciales Demócratas que el Presidente Donald Trump no ganó el  Estado de la Florida gracias a los  votos de la extrema  derecha cubana de Miami. Los Demócratas aplastaron a los Republicanos en el Condado Miami-Dade- Trump  recibió 333,999 votos mientras Hillary Clinton obtuvo 624,146 sufragios- en la ciudad donde  reside el mayor  número de cubanos en los  Estados  Unidos.

Hillary  Clinton era ampliamente percibida  como la continuadora  de la política  del Presidente Obama hacia  Cuba, dándole  con ello  una resonante victoria  en el Condado Miami-Dade, a lo que habría que añadir  que el Senador  Marco Rubio-  la  niña  bonita de la extrema derecha cubana  de Miami-también perdió por amplio margen de votación en su reelección senatorial en este Condado floridano.

El  Presidente Trump  echó atrás la política  de Obama hacia Cuba no  por hacerse la ilusión de ganar  el Condado de Miami con los  votos de los cubano-americanos  de la extrema derecha,  sino por el  dinero- poderoso caballero- que esta pudiera aportarle a su  campaña  de reelección.

 En estas circunstancias el  voto y el dinero son los dos factores que inciden en el debate sobre la  política  de Estados  Unidos  hacia Cuba. Razón  por la cual el  candidato presidencial  Demócrata  que  se  enfrente a Donald Trump en  los  próximos comicios- cualquier que este o  esta sea- debe anunciar  de manera clara  y contunde  que si es electo o electa  como presidente de Estados  Unidos su política hacia  Cuba  será  la misma que  la  de Barack Obama implementó  a los  finales de su mandato  en la Casa Blanca.

No  es por simple casualidad  que el Presidente Obama sea tan admirado  y respetado por  el pueblo cubano de la isla, como tan repudiado es el actual mandatario  norteamericano  Donald Trump.

Es iluso pensar que los  votos y el dinero  de la extrema derecha cubana de Miami vaya a darle  un  sufragio  o  un dólar  al  candidato Demócrata a la presidencia de Estados  Unidos, puesto  que  para  ellos- con en  el  lenguaje de los  tiempos  de la “Guerra Fría-  el  Partido Demócrata  es  un  nido  de peligrosos   “comunistas” a los que hay  que aplastar  como ratas. ¿ Por qué entonces perder por  desilusión  el  apoyo  de los “moderados”  cubano-americanos que abogan  por  una política racional  hacia  Cuba?

Es absurdo  que un candidato  Demócrata  a la presidencia imagine que pueda  ganarse el  apoyo  en votos y en dinero de la extrema derecha cubana  de Miami siguiendo la odiosa política  de hostilidad contra Cuba  del Presidente Trump. Sería una locura pensar  que siguiendo  la música  del “Trumpismo” se pueda  derrotar  al  autor  de tan  irracional  melodía.

Les habló  para  Réplica  de Radio-Miami su director Max Lesnik.