En ocasión de conmemorarse el 101 aniversario del natalicio de Nelson Mandela la embajadora de Sudáfrica en Cuba, Thaninga Pandit Shope-Linney significó que lo que el pueblo y el mundo reconocen principalmente fue que Mandela haya perdonado los excesos realizados por el apartheid durante los años de lucha y orientaba que para no llevar a la nación a una sangrienta guerra civil, teníamos que unirnos como hermanos y no crear odios: eso sigue siendo un reconocimiento universal. Muchos pensaban que al salir en libertad después de más de 25 años de prisión y convertirse en el primer presidente negro del país, él iba a pedir que los nativos se vengaran.

La embajadora agregó que relevante también fue su criterio de que perdonar no quiere decir olvidar pues si un pueblo lo hace se repetirán los hechos que se cometieron en el pasado. Así que se perdona pero no se olvida y ese es uno de los legados más grandes de Nelson Mandela.

Claro que en su momento, dijo, Mandela optó por la lucha armada. El Congreso Nacional Africano (ANC por sus siglas en inglés) se fundó en 1912 con una política de negociar una solución  pacífica con el enemigo pero el régimen, al no escuchar ni tratar de resolver las ínfimas condiciones de vida del pueblo sudafricano, Mandela, que militaba en la Liga Juvenil del ANC, planteó que debían disponer de un brazo armado para enfrentar a las fuerzas agresivas que se habían adueñado del poder en la nación. Como no existía una salida real a la difícil situación, surgió entonces la  Umkonto we Sizwe (la Lanza de la Nación).

Como se conoce, el aniversario de su nacimiento se instauró por la ONU como Día Internacional de Nelson Mandela por lo cual se celebra en todo el mundo con el objetivo de realizar un análisis sobre la vida política de las comunidades y ayudarlas a sobrepasar los desafíos que padecen. 

Al hablar sobre la amistad que sostuvieron Fidel Castro y Nelson Mandela, resaltó que la similitud entre ambos aparece en el gran amor que sentían por la humanidad y por sus pueblos sin pensar en ganancias personales. Estos dos líderes dedicaron su vida a liberar a sus pueblos y que los ciudadanos de su país tuvieran una vida digna; que a los niños se les garantizara educación y salud integral. 

En ese sentido, significó la diplomática, tenemos el programa Nelson Mandela-Fidel Castro mediante el cual 648 estudiantes acaban de completar su quinto año de estudios de medicina en Cuba y harán el sexto año en Sudáfrica. El año pasado fueron más de 700 que realizaron el mismo plan.

Ellos fueron visionarios porque además comprendieron que resultaba primordial llevar la educación y la salud a sus pueblos para que los ciudadanos y el país pudieran desarrollarse. Explicó que cuando Mandela estuvo en la cárcel, Fidel comprendió la calidad humana y el prestigio de él, y por otra parte, durante sus años en prisión, Mandela leía y estudiaba sobre el pensamiento de Fidel. Por eso después de su liberación, uno de los primeros países que visitó fue a Cuba. Mandela amó a esta Isla de la libertad y en varias ocasiones le preguntó a Fidel que cuándo visitaría a Sudáfrica donde todo el pueblo lo admiraba, hasta que un inolvidable día, la invitación se hizo efectiva y el sueño se cumplió.

Son dos grandes hombres unidos en la historia, significó la embajadora sudafricana en Cuba, Thaninga Pandit Shope. Habló para Radio Miami, Hedelberto López Blanch.