Pocas veces en la historia de nuestros países  latinoamericanos se ha visto un  pueblo como el de Puerto Rico tan  unido y de pie reclamando  en la calles de su isla,   en manifestaciones multitudinarias la  renuncia de un funcionario inepto, corrupto, arrogante  y ofensor de la dignidad  de sus conciudadanos  como es el  caso  del Gobernador  Ricardo Rosselló.

Al fin el Gobernador renunció y su presunta sucesora legal, también involucrada  en actos  de corrupción, ha decidido no aceptar la investidura  de nueva Gobernadora al dar por hecho de que las protestas seguirían en  las calles  del pequeño país caribeño hasta lograr también la salida  de ella  de “La Fortaleza”, donde radica la gobernación de Puerto Rico.

Independientemente de lo que ahora suceda  en la “Isla del Encanto”, ya  sea un gobierno interino encabezado por el Secretario  de Estado que tendría que designar el renunciante Ricardo Rosselló-  eso  es lo que  dice  el estatuto constitucional  de Puerto Rico-  o el Congreso decida  convocar a unas elecciones anticipadas que es lo que el  pueblo borinqueño quiere para salir  de una crisis  permanente en la que ha vivido por  mucho años,  ya  haya sido gobernado  por  los “Estadistas”  o los partidarios  del “Estado Libre Asociado”,  lo cierto es el pueblo puertorriqueño sigue  de pie y en vigilia permanente en busca de un  mejor  destino para un pueblo que en  pleno siglo XXI   sigue siendo  una colonia de  un país extranjero, para bochorno  de los  Estados  Unidos  de América.

Los puertorriqueños  que  viven en el territorio  continental  de Estados Unidos- muchos  más que los  que residen en la isla  y que por  ser ciudadanos  norteamericanos  pueden votar  en las elecciones presidenciales del país  norteño- pudieran decidir el resultado  electoral  de los  próximos  comicios presidenciales del  año  2020,  algo que debe  mucho preocupar a los Republicanos  y a su Presidente Donald Trump, puesto  que  es de todos  conocido el desprecio  del  actual  vecino  de la Casa Blanca  por  los  hijos  de Borinquén-  mucho racismo hay en ello- así como  el    sentimiento “antitrumpista” de ellos,   en justa reciprocidad por  las ofensas  prodigadas  por  el mandatario  norteamericano contra los  puertorriqueños  de aquí  y de allá.

Si como dicen los  más agudos analistas políticos,   el Estado  de La Florida  pudiera  decidir  la presidencia  entre Republicanos  y Demócratas  en las  próximas elecciones  del  año  2020,  los puertorriqueños  que votan en este Estado pudieran hacer la diferencia.

Los puertorriqueños   unidos  y de pie presumiblemente que todos   votarán  contra Donad Trump en La Florida y con ello pudieran decidir la presidencia  de Estados Unidos.

 Paradoja que depara el  destino.   No hay enemigo pequeño por pequeño  que sea Puerto Rico.  Y es también que cuando  hay desquite no  hay  agravio.

Les habló para Réplica  de Radio-Miami su director Max Lesnik.