We are proud to stop Cuba, Osvaldo Vento said. Photo: Granma.

The president of INDER,  Osvaldo Vento Montiller , considered that the Cuban delegation attending the XVIII Pan American Games fought hard for the objective set and was able to raise the name of the homeland.

The considerations of the head of mission were also issued to the press of the Island through a statement, shortly before the closing ceremony of the great sporting event began.

Statements by the head of the Cuban delegation to Lima 2019

We appreciate the constant and total support received by our delegation, which was permanently at the center of the attention of the top management of the country and many others who inspired us and put their experience at our disposal.

The messages issued by the President of the Councils of State and Ministers, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, the president of the National Assembly of Popular Power, Esteban Lazo Hernández, the Commander of the Ramiro Valdés Menéndez Revolution, and other leaders, and the Dialogues held with some of them and the member of the Secretariat of the Central Committee of the Olga Lidia Tapia Iglesias Party, were motivations and tools for daily work.

Cuba enrolled 420 athletes in 33 sports and competed in 267 of the 419 events called , which meant stopping it in 152, including not a few outside the Olympic program, without which the general order would not have been the same.

Our medal, which as it is known  closed in 33-27-38, emerged from 20 sports, nine of which contributed gold.  We talk about boxing (8), athletics (5), wrestling (5), judo (5), shooting (4), boating (2), rowing (2), cycling (1) and fencing (1).

Of those, five made contributions from higher titles than those raised by their managers: shooting (2 more), boxing (1), athletics (1), judo (1) and fencing (1).

Four of the sports committed to gold medals did not achieve their purpose for various reasons.

In that sense, taekwondo acquired a numerically important weight, which it considered possible to access three, and the poor performance of baseball had a special connotation, far from what was planned in accordance with the preparation made.

The others who did not realize their declared aspiration for gold were artistic gymnastics and Basque ball.

In the case of the fight, his five titles left him with two less than those identified as attainable.

The previous data graph how the balance of purposes-competitive reality behaved,  summarized in a number of titles (we reiterate that 33) below the 36 obtained in Toronto 2015, although now there were 98 total reports, one more than then.

That balance also determined that we descended from fourth to fifth place by countries.

Aunque fue imposible igualar o mejorar uno o ambos parámetros, insistimos en que no se trató de un propósito triunfalista, pues llegamos aquí con el número de atletas capacitados para validarlo, incluidos medallistas en certámenes de primer nivel que ahora no respondieron a su altura, y otros no favoritos identificados como reservas capaces de crecerse, tal como sucedió.

Todos los análisis arrojaron, y así lo informamos de manera reiterada, que la delegación requería al máximo de sus exponentes más encumbrados, para que cualquier aporte extra se sumara al de estos, y no pasara a suplir déficits causados por vaticinios incumplidos, como terminó por acontecer en algunos casos.

Consideramos tan justo como necesario enfatizar en que ningún propósito inalcanzado tuvo como causa dar la espalda al compromiso contraído.

Ante el nivel imperante, calificado como el mayor en la historia de estos encuentros a partir de la presencia de más de 100 medallistas olímpicos y el hecho de que 21 deportes otorgaran plazas para Tokio, primaron la disciplina, el espíritu de victoria y el sentido de equipo.

Fidel, Raúl, una Cuba que resiste y se empeña en crecer, y el deseo de hacer felices a los millones de compatriotas que se precian de sus atletas, fueron armas de alto valor en las situaciones más tensas, incluidas las que obligaron a sobreponerse a lesiones o desenlaces marcados por cuestionadas decisiones arbitrales.

Siempre insistimos en que enfrentaríamos un certamen de muchas exigencias, caracterizado por el alza de países económicamente más sólidos, lo que se traduce en abundancia de implementos, infraestructura, tecnología, instalaciones y fogueo necesario, recursos para nacionalizar y/o contratar o comprar atletas y técnicos, y otras fortalezas a las que se suman poblaciones sustancialmente mayores que la nuestra.

La realidad apunta al afianzamiento de ese panorama hacia el futuro, porque el alto rendimiento es cada vez más demandante de grandes erogaciones, y es ese un reto de gran significado.

Sin dejar de trabajar al máximo, cada evento tendrá que enfocarse en apego a su alcance y nuestras posibilidades reales, para que toda llegada al podio sea disfrutada en su justo valor.

Cuba, ajena a prácticas como la inserción de atletas y entrenadores foráneos, compitió aquí con una delegación totalmente autóctona, fruto de un sistema deportivo al alcance de todos, sostenido como prioridad del Estado aún en medio de la incrementada agresión del gobierno estadounidense, que impone limitaciones no sufridas por ningún otro país.

Todos, los atletas y entrenadores más que nadie, habríamos querido regresar a la Patria con un saldo superior, pero nos acompaña el convencimiento de que se luchó con fuerza por ese objetivo, y de ello dan fe la negativa a disfrutar de platas y bronces que desatarían celebración en cualquier otra delegación, así como lágrimas de vergüenza provocadas por el dolor de no alcanzar la meta propuesta.

The analyzes will be necessary, because we will never accept complacency, but nothing can tarnish the reasons that assist us to be proud of the passion with which this delegation insisted on raising the name of Cuba and the worthy people it represented.

Un quinto lugar luchado hasta el último minuto

Publicado en: Cuba en el Deporte
En este artículo: CubaDeportesJuegos Panamericanos

Andy Granda obtuvo la quinta medalla de oro del judo cubano y la última de la delegación. Foto: ACN

La imagen de Andy Granda en lo más alto del podio panamericano -en un resultado inesperado, luchado, sudado-  es el retrato último y mejor de la delegación deportiva cubana que acudió a los Juegos de Lima.

Ha sido campal la batalla en el medallero. Hasta el día final, hasta la medalla final, no se podía señalar el resultado definitivo por países en la pugna del cuarto al séptimo lugar. Muestra del crecimiento cualitativo y de la enorme rivalidad que el deporte ya tiene en esta parte del mundo.

Cuba batalló con creces hasta la jornada definitiva. Nunca entregó el banderín ni se amilanó ante el tamaño del propósito que se traía. Cierto es que finalmente se bajó un peldaño y se obtuvieron tres oros menos que en Toronto; pero yo al menos me quedo con el buen sabor de boca de la entrega de nuestros deportistas, de las agradables sorpresas que varios dieron, del tremendo potencial que mostraron algunos jóvenes.

El total de medallas cubanas fue superior por una al de los Juegos anteriores; expresión de que las potencialidades de superar aquella actuación existían. Pero no todos los pronósticos se cumplieron y llegamos a tres finales menos que entonces.

A Lima fuimos con una delegación cuyas dos terceras partes se enfrentaba por vez primera a una prueba de este tipo. Las posibilidades de Oro recaían en los más experimentados en estas lides. Y algunos no pudieron con la tarea. Pero el ímpetu de varios jóvenes haló de la nave y nos recolocó en el camino: la heptalonista Adriana Rodríguez (20 años), el saltador de altura Luis Zayas (22 años), la canoista Katherin Nuevo (con sólo 16 añitos), todos campeones panamericanos, son ejemplos del futuro del movimiento deportivo cubano.

A ellos habría que añadir otros jóvenes como Juan Miguel Echavarría y Jordan Díaz, que ya tienen clase mundial.

Decepciones y actuaciones por debajo hubo varias: el béisbol nos legó la peor faena de todos los tiempos, el Taekwondo nos dejó sin el sabor del oro, varias individuales se quedaron por debajo en sus presentaciones. De todo ello habrá que hacer análisis y sacar enseñanzas y efectivas conclusiones.

Pero también hubo quién sobrepasó sus propósitos como el boxeo, el judo, el tiro, la esgrima y el atletismo. Para ellos el reconocimiento de todo un pueblo.

El escenario deportivo panamericano ha cambiado. La calidad de los Juegos ha crecido ante el interés que le han puesto las naciones y los patrocinadores, junto al incremento de los pasaportes olímpicos que se otorgan. Estrellas olímpicas y mundiales de varios países prestigiaron esta vez los Panamericanos de Lima.

Estados Unidos sigue en la cima, pero lejos de aquellas 169 de Oro y 370 medallas totales que obtuvo en Indianápolis 1987 (cuando había menos juegos de medallas que ahora). Brasil se instaló definitivamente en el segundo peldaño del deporte en las Américas, con el empujón que recibió su movimiento deportivo desde los Olímpicos de Río. México vino con el impulso de su reinado centrocaribeño y realizó una memorable actuación. Canadá se dejó en el camino más de 40 oros respecto a Toronto, que fueron atrapados por potencias emergentes como Argentina, cuya destacada actuación en los deportes colectivos nos hace pensar en cuánto Cuba ha retrocedido en esas disciplinas. Colombia se consolida como uno de los actores destacados del concierto deportivo de nuestro continente.

Viene ahora el camino final hacia Tokio. Cuba mostró potencialidades en más de una decena de figuras para escalar el podio en la cita olímpica, con mayor fuerza en los deportes de combate, sin desdeñar a atletas, canoistas, remeros y tiradores. Habrá que actuar con inteligencia para concentrar los recursos en la preparación de esos posibles campeones o medallistas, capaces de mantenernos entre los veinte primeros países del mundo en el medallero olímpico.

Cuando se asienten las emociones, volveré con una análisis de factores que sustentan para bien y para mal nuestra reciente actuación en Lima. Por lo pronto, recibamos a nuestros deportistas con el cariño que merecen por su sacrificio y entrega, por el honor que mostraron en cada escenario.

Parte de la delegación cubana en los Panamericanos. Foto: Jit