Mucho  se habla de la inseguridad ciudadana en nuestros países latinoamericanos,  algo que repiten  algunos  medios  de comunicación de Estados Unidos- con cierto tufo  de superioridad racista- cuando  se refieren  a México,  Republica  Dominicana, Centroamérica, Colombia  o Venezuela por solo citar  a aquellos países en las que la violencia callejera es el  argumento principal que utiliza el gobierno de Estados Unidos para desalentar  el  turismo norteamericano  a dichas naciones  de nuestro continente.

Sin negar  los  hechos, porque la verdad no se puede ocultar como tampoco el  sol  con  un dedo, si es cierto que  en algunos  países  de América Latina  existe el  grave problema de la inseguridad ciudadana, un mal cuya causa principal  es la pobreza  y la  desigualdad económica, algo que  está muy distante de resolverse en las naciones al sur  de Rio Bravo,  la frontera que separa  a Estados Unidos del  resto  de nuestro continente.

¿Pero qué me dicen de Estados Unidos , el país más rico  del  planeta donde  si hay pobreza, esta no es comparable  con la de América Latina y sin embargo  la inseguridad  ciudadana es mil veces superior  en Norteamérica  a la  de cualquiera  de los  países señalados como “peligrosos”  para el  turista estadounidense?

Las estadísticas no mienten y los  hechos son los  hechos. Hay más muertes violentas  por  armas  de fuego  en Estados Unidos cada año  que las ocurridas  en el  resto del  mundo,  incluyendo las provocadas por actos del  odioso  terrorismo.

Parece ser que la cultura de la violencia  y de las armas  de fuego está en el ADN de la sociedad norteamericana. Razón que explica  por qué la muerte  acecha  y anda  suelta  en busca  de víctimas inocentes en las  calles, escuelas  y centros comerciales de ciudades  y pueblos  de Estados  Unidos  de América.

Una sangrienta  y violenta pesadilla  ha sustituido  al  llamado “Sueño Americano”. Consummatum est.

Y hasta la próxima entrega de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.