Traducido desde el más allá por Max Lesnik

En la política cuenta mucho la percepción que se tiene de aquellos que son gobernantes o pretenden llegar  a serlo  a través  del  voto popular. De ahí la importancia que tiene la imagen que proyecta un hombre público de su persona ante su país y el  mundo más allá de lo que  sea en realidad,  puesto  que para la  inmensa mayoría  de la gente la “verdad”  no es la verdad  sino aquello  que se presenta como tal.

Dicho  de otra  manera, “la mujer del Cesar no solo tiene que ser honrada  sino también que lo parezca”. Digo  esto  a propósito del Presidente de Estados Unidos Donald Trump y de la percepción  que se tiene  de él  por el  pueblo  norteamericano y del  resto  de las naciones del  mundo, que lo juzga por lo que a diario expresa  en  sus declaraciones  públicas  así como por su actuación como gobernante  desde la Casa Blanca.

Lo que proyecta Donald Trump es ser un hombre  Machista, Racista, partidario  del “supremacismo” blanco, neonazi, anti negro, anti hispano, que no cree en el cambio  climático, enemigo de los  inmigrantes, además  de tomar  como enemigo  a todo aquel  que  le contradiga, ya sea  el  jefe  de un  país aliado  de Estados Unidos  o aún un  miembro de su propio gobierno,  todo esto sim  importarle  las consecuencia  que se puedan  derivar  de tal conducta.

No es cuestión de  que  si  la imagen que proyecta el  Presidente Trump sobre su actuación y su persona es cierta o falsa.  Porque lo que cuenta en definitiva  no es la  realidad  verdadera sino lo que la gente  crea que  es esa realidad  proyectada, independientemente  de que sea verdad  o  mentira.

Uno  es lo  que parece ser ante los  demás.  Votará el  pueblo norteamericano  a favor  de la  reelección  del Presidente Trump?   Ese es el  dilema.  Y ahí se las dejo  y los  pongo a pensar.

Y hasta la  próxima entrega de  El Duende que con  mi gallo  me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.