Lo que va a definirse en las elecciones presidenciales norteamericanas del  próximo  año  2020 en las que el Presidente Donald Trump  aspira a su reelección, es si los votantes deciden que esta nación sea gobernada por un Partido Republicano controlado  por  su  extrema derecha que propugna  el racismo de los  supremacistas blancos, que  están  contra la inmigración, contra una  reforma  de salud para beneficiar  a las  empresas  farmacéuticas-  el  trust  del  dolor-   y las  compañías  de seguros , oponiéndose además   al  control  estricto  de las  armas  de fuego para complacer  a la  “Asociación  Nacional  del  Rifle “, o por  el  contrario prefieren un  cambio  de  gobierno con  los  Demócratas en la  Casa Blanca- , un  Partido  que  define   a los  Estados  Unidos -al  decir  de sus aspirantes presidenciales-  como  un  país multirracial y multicultural,  con salud  universal  para  todos , con  un  estricto control  de  las armas  de  guerra, donde ser inmigrante  hispano  o  de cualquier  país o  raza o  tener  determinada preferencia sexual no sea  motivo  de rechazo  o discriminación .

Ese es el  debate  y esa es la  cuestión. Los Estados Unidos  es hoy por  hoy un país  dividido en profunda  crisis  política que anda en  busca  de un mejor  destino.

El  dilema está  planteado  entre  dos corrientes  de pensamiento contradictorias  e irreconciliables. El supremacismo  blanco racista que conduce  al  fascismo y al  predominio en el  poder  de los más  ricos o un país con  derechos  e igualdad  para  todos,  eso  que la derecha  extrema  reaccionaria con pérfida  intención  califica  de  “socialismo” y que  no es otra  cosa  que una simple democracia capitalista  a la Europea. La suerte  está echada.

Y hasta la  próxima  entrega  de El  Duende que con  mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.