Si la historia vale para algo,  es para aprender de ella  de los errores y aciertos que nos sirvan  de enseñanza a los que viven en  la incertidumbre  de los peligros del  presente incierto, que se nos presenta como  un  enigma o encrucijada en la que los pueblos tienen que escoger su destino.

En cuanto  a Estados Unidos se refiere este país –salvando las diferencias en cuanto  a espacio  y el  tiempo  transcurridos- es como si   se hubiera vuelto al  mundo convulso  de 1933 en que el extremismo del  totalitarismo recorría el planeta con los fantasmas   de Hitler y Mussolini proyectando sus sombras amenazantes sobre pueblos  y naciones de Europa y el continente americano.

Había llegado para Estados Unidos la hora  de la verdad en la que el pueblo norteamericano tenía que escoger entre el  camino pragmático  reformista que representaba  el  Partido Demócrata de entonces o continuar con un  gobierno   Republicano de aquellos  tiempos que levantaba como lo hace hoy la bandera del aislacionismo  pro-fascista disfrazado  de “patriotismo” norteamericano.

Fue así,   ante esa  difícil encrucijada,  que llegó  a la Casa Blanca el Presidente Franklin  Delano  Roosevelt. Estados Unidos  y el  mundo como en la película hollywoodense  “Back To  the futuro- Vuelta  al futuro-  han regresado  al  año  1933 del pasado siglo XX.

Independientemente de las implicaciones  que tendría en lo político  un “impeachment” en el  Congreso del actual mandatario  Republicano Donald Trump- el  destino  de la nación  norteamericana  se decidirá  en las elecciones presidenciales  del  año  2020.

Es el regreso  al  escenario  mundial  del  año  1933.  Solo con la diferencia  de que  la amenaza  del  totalitarismo  nazi-fascista no  se nos  presenta  en la Alemania  de la vieja Europa, si no que ha  resucitado  paradójicamente   en los  Estados Unidos  de América.

Hubo alguien de aquella  época  que dijo,  a manera de premonición  fatalista que en el  futuro  el  fascismo racista vendría al  mundo disfrazado  de “Democracia”.  Pero  habría que preguntarse ¿Dónde  está  el  Roosevelt de hoy para  salvar con su presencia la  imperfecta  democracia  norteamericana? ¡Dónde está  que no lo veo!

Les habló  par Réplica  de Radio-Miami  su director Max Lesnik.