Estamos viviendo tiempos difíciles y revueltos, quizás como nunca antes en el continente americano. En Estados Unidos el presidente Donald Trump será llevado a un Juicio Político ante el Senado de la nación acusado- mediante “Impeachment”- de delitos graves que pudieran llevarlo a una destitución o a una derrota en las urnas en las elecciones presidenciales que se llevarán a cabo en noviembre del año entrante.

 En lo que América Latina  se refiere, las cosas andan revueltas con las multitudinarias protestas sociales en Chile, en Ecuador y Colombia a lo que se suma el Golpe de Estado en Bolivia contra el Presidente Evo Morales y los intentos por derrocar al  gobierno bolivariano  de Venezuela, así como los continuados  esfuerzos  del  gobierno  norteamericano por crearle dificultades económicas  a Cuba arreciando  el bloqueo ilegal  e inmoral impuesto  a la isla  por más  de sesenta años, en la esperanza vana de que los cubanos  se  rindan  ante los  dictados  imperiales.

En un ajedrez tan complicado sin embargo aparecen destellos de esperanza que salen a la luz desde el México moralista de López Obrador a la Argentina americanista que intenta resurgir de sus cenizas con el ascenso de nuevo al poder del Peronismo histórico.

En medio de todo ello está la desacreditada OEA con su cipayo Almagro a la cabeza que ha sido el instrumento servil del imperio para quitar y poner gobiernos en el continente americano en nombre de una “Democracia” que ellos no han respetado nunca a lo largo de toda la historia.

Así las cosas, habría que preguntarse cual debe ser el camino a seguir por los gobiernos y movimientos progresistas de América Latina ante ese ajedrez político que se nos presenta hoy tan confuso y complicado. Solo cabe una respuesta: Ir a la madre de todos los males. ¡Liquidar la OEA! Ese y no otro es el camino.

Les habló para Réplica de Radio-Miami su director Max Lesnik