«Donald Trump quiere separar a mi familia»

La extrema derecha cubana de Miami parece estar enloquecida políticamente,  como se demuestra de manera patente al continuar presionando a la Casa Blanca para que arrecie las medidas de agresión contra Cuba y su pueblo, en demostración de impotencia y frustración ante la realidad del fracaso de tales planes agresivos que tanto afectan a la familia cubana.

Solo les falta exigirle al gobierno Republicano de Donald Trump el rompimiento de las relaciones diplomáticas con el gobierno cubano, con el consiguiente cierre de las embajadas en ambos países volviendo así a los tiempos oscuros de la “Guerra Fría” en la que por muchos años quedó atrapada y separada la familia cubana.

Si piensan que esa política absurda de agresión a los sentimientos familiares de los cubanos de las dos orillas, van a lograr más votos en favor del presidente Trump entre los cubanos del sur de La Florida, se equivocan de plano.

Es todo lo contrario. Y lo veremos cuando se haga el conteo de los sufragios en las urnas en noviembre del año entrante al momento de las elecciones presidenciales.

Los responsables más directos  de esta política anticubana sin duda alguna son el Senador Marco Rubio  y el  Congresista Mario Diaz Balart, “trumpistas”  de nuevo cuño, oportunistas  de última hora  a quienes poco les importa en realidad el daño  que se le hace  al pueblo cubano con esa  política  de odio  y rencor que ellos defienden. Creen equivocadamente que con ello ganan apoyo entre los cubanos del sur de La Florida para así alcanzar el triunfo Republicano en el Estado de La Florida, que  sin dudas es decisivo en estas elecciones presidenciales.

Lo que les espera en noviembre por el contrario es un “Voto de castigo” porque en cuanto a los “Derechos cubanos”, la familia es lo primero. ¡Tremendo “embarque” que le han dado en La  Florida a Donald Trump! Digo yo.

Y hasta la próxima entrega de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría Bambarambay.