El llamado Canal Vía Cuba.
El llamado Canal Vía Cuba. Foto: Revista Bohemia

El 14 de agosto de 1954, el dictador Fulgencio Batista mostraba en su mano derecha al pueblo cubano, como un experimentado prestidigitador, un sombrero de copa negro sin nada dentro. Inmediatamente con un ágil movimiento de su mano izquierda sobre su ala interior hacía saltar de allí un ejemplar de la Gaceta Oficial, donde aparecía el decreto Ley 1618, sobre el proyecto de construcción del Canal Vía Cuba.

De momento todos quedaron estupefactos por la maniobra que habían visto: ahora se enteraban del proyecto de construcción del Canal Vía Cuba, que se había consumado días antes en medio de un total secreto y compartimentación para tratar de evitar su rechazo cuando se diera a conocer.

Se trataba de rescatar un viejo proyecto yanqui del año 1912 para dividir a Cuba en dos, por medio de un canal.

Indignación, repudio y protestas se escucharon en toda la isla sobre el referido proyecto porque a todas luces además de ser inútil era una gran estafa y una amenaza perenne a nuestra soberanía.

José Antonio Echeverría, presidente de la FEU, comenta con Juan Nuiry, los preparativos del Fórum contra el Canal Vía Cuba, que sesionará en la Universidad de La Habana. Foto: Revista Bohemia

En una entrevista publicada en la revista Bohemia (16-1-55), José Antonio Echeverría, presidente de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), además de rechazar enérgicamente la maniobra batistiana sobre la construcción del canal, dio a conocer que la FEU patrocinaba el Fórum «En Defensa de la Soberanía Nacional», que se presentaría en la Universidad de La Habana.

El Fórum sesionó en el Aula Magna de la Universidad de La Habana del 18 al 20 de enero de 1955. Como presidentes de Honor fueron designados el rector Clemente Inclán y el doctor Cosme de la Torriente. Como invitados, asistieron numerosas asociaciones profesionales, industriales y comerciales; además de las religiosas y sindicatos de obreros, quienes debatieron todo lo referente al antes mencionado proyecto tan lesivo a nuestra soberanía.

El jefe de la marina batistiana también tuvo que salir a defender el impopular proyecto en una ridícula entrevista. Foto: Revista Bohemia

Por su parte la empresa concesionaria, no obstante ser invitada al evento, no envió ningún representante.

Entre otras medidas el Fórum acordó: mantener e incrementar la lucha contra el proyecto de construcción del Canal Vía Cuba y crear una comisión para movilizar al pueblo.

Intelectuales como Jorge Mañach defendieron la soberanía cubana frente al entreguismo de la tiranía batistiana. Foto: Revista Bohemia

Las protestas de la población se incrementaron. Ya, en el mes de diciembre, un grupo de personalidades relevantes había presentado ante el Tribunal de Garantías Constitucionales y Sociales una argumentación donde evidenciaban que el referido Decreto Ley 1618 contenía cerca de quince violaciones constitucionales.

Entonces el gobierno batistiano se vio obligado a modificar y a sustituir el decreto contra cuya legislación se había interpuesto el recurso de inconstitucionalidad, por una nueva Ley Decreto, el número 2023, del 27 de enero de 1955, aunque su contenido esencial no cambió en nada.

Otro de los comentarios de Mañach en contra del Canal Vía Cuba Foto: Revista Bohemia

El fallo del Tribunal de Garantías Constitucionales y Sociales contra el recurso presentando el 23 de diciembre de 1954, llegó nada más y nada menos que ¡once meses después!, el 5 de noviembre de 1955, donde declaraba “SIN LUGAR” , el mencionado recurso, y se le informó solamente a la Secretaria de la Presidencia, ignorando a los impugnadores del proyecto.

El dictador Fulgencio Batista no pudo convencer a nadie, ni pudo ocultar tampoco, las verdaderas y nefastas consecuencias que tendría la construcción del Canal Vía Cuba. Foto: Revista Bohemia

Al conocer el letrado recurrente el fallo emitido por el Tribunal, solicitó que se le notificara oficialmente y, mediante una artimaña jurídica, aplazaron la respuesta oficial hasta el 27 de enero de 1956, cuando ya se había vencido el plazo para presentar una apelación.

Y era de esperarse este fallo, acorde con el servilismo del tribunal al dictador Batista y a los millones de dólares que estaban en juego.

Sin embargo el gobierno nada pudo hacer para detener las protestas que se producían en todo el país, ni acallar las voces que denunciaban la construcción del canal.

La soberanía era uno de los principales principios que defendían los que se opinión al Canal Vía Cuba Foto: Revista Bohemia

Meses después ante la presión popular el proyecto del Canal Vía Cuba sería olvidado y archivado. Sin lugar a dudas fue una gran victoria de la FEU y del pueblo cubano.

Características del Canal

Este canal interoceánico se construiríade la Ensenada de Cochinos hasta la bahía de Cárdenas. Tendría una longitud de 95 kilómetros, 40 metros de ancho y un calado de 40 pies. La Isla quedaría partida en dos: 30 mil, kilómetros cuadrados hacia el oeste con unos 2,6 millones de habitantes y 84 mil kilómetros cuadrados hacia el este con unos 3,4 millones de habitantes. Ocuparía un total de 443 caballerías de tierra.

La vía acuática dividía a Cuba en dos: cívica, geográfica y económicamente y ofrecía a la empresa concesionaria numerosas concesiones y facultades.

Las Mentiras del Dictador

Las mentiras del dictador Fulgencio Batista sobre el proyecto de construcción del Cana Vía Cuba publicadas en la revista Bohemia:

«Resulta ingenuo afirmar que una abertura de cuarenta metros que es poco más del ancho que tiene el canal del Roque, va a dividir o desintegrar el territorio nacional. Habría que aceptar entonces que las guardarrayas y zanjas abiertas en los cañaverales también dividen la Isla; que la desintegran las líneas ferroviarias nacionales y las de los ingenios, mucho de ellos de propiedad extranjera y la carretera central, y los ríos como el Cauto, el Tínima, el Damují o el Canímar, el Almendares o el Cuyaguateje, que ni siquiera se tomaron en consideración como Iímites de provincias, aunque bien pudieron haberlo sido, como sucede con accidentes geográficos que se toman para establecer la división de regiones.

«Un canal, una hendidura de cuarenta metros de ancho apenas quince de profundidad casi lo que reclama un pozo cualquiera no puede desintegrar en lo físico, y mucho menos en ningún otro aspecto, a un territorio tan dueño de sí como el cubano».

La denuncia del presidente de la FEU

En el fondo, es evidente que se trata de una turbia maniobra, de un negocio escandaloso montado con fines de aprovechamiento personal o para convertirlo en una gigantesca estafa. Foto: Revista Bohemia

Denuncia de José Antonio Echeverría, presidente de la FEU, publicadas también por la revista Bohemia:

«El proyecto de construcción del llamado Canal Vía-Cuba constituye una agresión directa a nuestra soberanía. No existen razones históricas, económicas o morales que justifiquen ese engendro. Por más de 30 años el pueblo de Cuba luchó por liberarse de la Enmienda Platt, y ahora el régimen del 10 de marzo pretende Imponernos esa nueva Enmienda Platt.

«Ningún gobernante, hasta hoy, se había atrevido a impulsar este plan cuyos orígenes datan de 1912. En estos momentos en que Egipto reivindica sus derechos sobre Suez y en que Panamá reclama una revisión del status del canal, es cuando a los usurpadores se les ocurre dividir la isla en beneficio de intereses extraños.

«La ausencia de una discusión pública —continúa Echeverría—, la forma evasiva, oculta en que se mueven los artífices del Vía-Cuba, no ha permitido conocer exactamente el alcance del proyecto. Unos invocan razones económicas y otros hablan de motivos estratégicos. En el fondo, es evidente que se trata de una turbia maniobra, de un negocio escandaloso montado con fines de aprovechamiento personal o para convertirlo en una gigantesca estafa, como lo denunció Orestes Ferrara, nada sospechoso, por cierto, de oposicionismo sistemático o inclinaciones comunistas.»

Continúa Fulgencio Batista:

«Cualquiera que sea la procedencia del capital de inversiónen estas obras de servicio público, lo cierto es que las entidades concesionarias tendrán que ser entidades cubanas, sujetas en sus actividades a la legislación de la República, y que no tendrán el dominio del servicio público sino la obligación de prestarlo, conforme a nuestra leyes y con sometimiento en todos los casos, sin excepción a la autoridad de los funcionarios de la República al igual que ocurre con todas las demás concesiones para la realización de obras y prestación de los servicios públicos inherentes a las mismas.»

Precisa José Antonio Echeverría:

«Han pretendido creer que el canal es una obra nacionalista y que la empresa concesionaria es cubana por el solo hecho de estar establecida aquí. Nadie puede ser tan ingenuo como para tomar en consideración esos argumentos. No es un secreto que esa fantástica inversión de 500 millones de pesos sólo puede ser afrontada por el capital extranjero. Si no ha sido posible que el capital cubano aporte 30 millones para el famoso túnel de la bahía, ¿cómo ha de pensarse que inviertan 15 veces esa cantidad en la construcción del canal?».

Insólitas Declaraciones de Batista:

«Lo más absurdo que noto en todo esto es que se diga —y se diga por personas cultas que engolan la voz y asumen actitudes profesorales inexorables— que la apertura del canal y el establecimiento de esos servicios, daría una base más a los Estados Unidos. Parece simpático aludir con frecuencia a los Estados Unidos —en tonto halago populachero —frente a las pequeñas repúblicas nuestras.

«Hemos luchado abiertamente, en épocas de verdaderos peligros, cuando la gran nación del Tío Samuel tenía el derecho constitucional de intervenirnos, por los derechos de la total soberanía de la República, para que a estas alturas se trate de confundir nuestra conducta. Hablamos muy en cubano cuando reiteramos públicamente la amistad probadamente cubana hacia los Estados Unidos, como lo hemos sido y lo fuimos al hacer una revolución que eliminó por los hechos primeramente y jurídicamente después, la Enmienda Platt. Ni los Estados Unidos han pedido base, ni nosotros tendríamos razones para dársela.»

Concesiones:

→ Concedía a la empresa operadora el derecho de ocupación temporal o permanente del suelo o subsuelo de los terrenos del dominio público o de propiedad del Estado, la provincia o el municipio.

→ Autorizaba la expropiación forzosa amparado en la Orden Militar 34 de 1902, promulgada por el gobierno interventor yanqui.

→ Aplicaba lo preceptuado en el Decreto 545 del gobierno militar norteamericano, de 22 de mayo de 1907—, para «desalojar a cualesquiera arrendatarios, subarrendatarios, aparceros, precaristas u ocupantes de cualquier otro título de cualesquiera inmuebles o instalaciones que debían ser ocupados temporal o permanentemente».

→ Tendría facultades para abanderar buques.

→ Reconocer la vigencia de contratos laborales firmados en el extranjero —independientemente de las leyes cubanas—, y a ejercer la seguridad, vigilancia y mantenimiento del orden público en la zona, creando para esos propósitos una policía privada.

→ Concedía la facultad de fomentar todo tipo de comercio e industrias; otorgaba exenciones de impuestos por la importación de maquinarias y equipos destinados supuestamente a la ejecución de las obras durante un año a partir de la vigencia de la citada Ley-Decreto.

→ En el orden económico, la concesión ya otorgada de acuerdo con la ley, crearla un fabuloso monopolio marítimo y una explotación privilegiarla de tráfico con el exterior que provocaría la ruina y el empobrecimiento de numerosos puertos de la República.

→ En el orden laboral, al disponerse por la ley que los trabajadores podrán ser considerados como miembros de la Reserva Naval en casos de alteración del orden público (y una huelga, por ejemplo podría ser estimada por la entidad concesionaria, como una alteración), se produciría la inmediata militarización de los obreros, forzándolos a someterse a las condiciones de trabajo que les imponga la concesionaria.

→ En el orden administrativo tendría lugar una delegación de funciones públicas en manos de intereses particulares, manteniéndose la zona privilegiada bajo la administración de una llamada Autoridad del Canal con facultades para decidir aún sobre cuestiones de orden público y estrategia.

→ En el orden judicial, al impedirse o dificultarse los recursos fuera de la jurisdicción del Canal, se menospreciaría la competencia de los tribunales nacionales.

→ En el orden profesional, al rebajarse arbitrariamente las tarifas de honorarios mínimos de los Colegios de Ingenieros Civiles, Electricistas y Arquitectos, se desconocería la personalidad de los mismos.

→ En el orden político, en fin, al no erigirse la mayoría de capital cubano para la construcción y explotación de la obra, se favorecería el control de la misma por capital extranjero con el evidente peligro de merma de la soberanía nacional y de conversión de parte de nuestro territorio en zona de excepción bajo dominio directo o indirecto aún de potencias extranjeras.

→ Cesión de todos los derechos de construcción y explotación por un periodo de 99 años a la empresa norteamericana «Compañía del Canal Atlántico al Mar Caribe. S.A.».

Nefastas consecuencias:

Ecológica:

Especialistas probaron públicamente, lo siguiente- «El manto hidráulico de la provincia de Matanzas está a unos 20 pies y a veces a 40 pies, y si la profundidad del Canal Vía Cuba sería de unos 40 pies, forzosamente tocaría ese horizonte de agua subterráneo.

La provincia de Matanzas en esa amplia zona (500 kilómetros cuadrados), presenta rarísimas corrientes fluviales; todas las aguas van al subsuelo y por ello se ha formado una red fluvial, amplísima, subterránea, que es la que alimenta los pozos que se van abriendo con fines de irrigación agrícola. De ahí que la mezcla con agua salada del mar del canal, por los efectos de la salinidad, ocasionaría un verdadero desastre, pues varios miles decaballerías de tierras quedarían improductivas».

Estratégica:

Ni acorta la distancia entre los puertos de mayor tráfico, ni constituye un aliciente a la navegación. Sobre mapas y esferas terrestres han demostrado los que conocen de estas cosas que Cuba no representa ese presunto obstáculo insalvable para el comercio entre las dos Américas, y que las rutas comerciales de mayor importancia pasan por los extremos de la Isla y continuarían pasando aun existiendo el Canal.

Por su parte, analistas calificados expresaron también el rechazo del proyecto de construcción del canal, argumentando de esta forma: «Si de acuerdo con la Ley-Decreto 1618, el Canal tendría finalidad primordialmente estratégica», ¿para qué necesita Cuba esa previsión estratégica de un canal interoceánico?

¿Qué les pasará a los cubanos que tengan que viajar, atravesar el canal en su ir y venir por la Isla?:

Entonces lógicamente se declararía el canal como ZONA MILITAR Y TERRITORIO EXTRANJERO. Prácticamente la Isla tendría dos territorios «absolutamente incomunicables…»

Siendo estratégico el canal Vía Cuba, ¿cuáles serían las empresas que se atreverían a instalarse en esa zona con los gravísimos riesgos que van a gravitar sobre ellas?

¿Qué compañías de seguros serán capaces de asegurar, en zona militar de proyección internacional, esas industrias y comercios? ¿Y cuál será el tipo de prima que cobrarán?

La concesión para su construcción se le asignó a la «Compañía del Canal del Atlántico al Mar Caribe» por el Decreto No. 3652 del 6 de diciembre de 1954. En ese momento el Congreso de la República se encontraba suspendido, por lo que grandes sectores políticos y cívicos del país consideraron que esta era ilegal.

Fuentes:

Revista Bohemia, 16 de enero de 1955 y 13 de febrero de 1955.

El Canal Vía Cuba: monstruoso engendro de la tiranía batistiana, periódico Granma, 25 de agosto de 1973

Diez cosas que no sabías del Canal Vía Cuba que casi corta la isla en dos