Centro es el punto situado a igual distancia de todos los demás lugares. Esta palabra se usa mucho para calificar diversas cosas en nuestro mundo del lenguaje castellano y hasta en otros también.

El centro de la tierra podría estar en cualquier lugar teniendo en cuenta los puntos contrarios, pero los científicos han decidido que estos deben ser la línea del  Meridiano de Greenwich en  uno de sus lados y el Ecuador por el otro.  Pero podría decir también que si tomamos a Cuba como parte de un centro el lado contrario en la esfera del globo terráqueo podría ser una  parte en el Océano Indico.

Hasta en las posiciones de uno y otro lado de cualquier tema existen puntos contrarios divididos por el centro de línea que sería estar en medio de estas opiniones. Llámese como se les dé la gana de calificarlos los de uno u otro lugar, el derecho a ser parte de ese todo es inalienable.

Hay las de opiniones diversas sobre el espectro cubano, como nación y como parte del este mundo, pues no la podemos enmarcar en otro sistema solar ni hacerla exclusiva de una sola parte tampoco. Tenemos casi unos 11.3 millones de habitantes, quienes descontando a los niños menores de 12 años,  que no pueden opinar por obvias  razones, que suman el 18.2 % del total  – unos 2.05 millones, quedaría una enorme mayoría de personas pensantes y parlantes, unos 9.25 millones, donde se incluyen adolescentes de edad de bachillerato. Y viejos como nosotros como parte del millón que vivimos por acá.

Con el tiempo y un ganchito, desde hace más de medio siglo la Revolución Cubana, creo en su andar progresivo, una sociedad sin clases y un régimen de vida de igualdad en derechos y obligaciones sociales. Hoy se pudiera decir que “más o menos” sigue así. Ha habido cambios, la privatización en algunos sectores de la economía nacional, es uno de estos estadios nuevos. La gente no anda uniformados  como vestimenta pública en Corea del Norte, ni tiene obligaciones extremas  como en otras latitudes. La radicalización obligada por los abusos del imperio Norteamericano, pertenecen ya al pasado. Hubo que hacerlo, pero  creo que ya es hora de salir de las trincheras, claro que sin bajar las guardias y con binoculares de distancia puestos en la vista,  porque a los yanquis no se les puede dar ni un tantico así, como casi pegando las puntas del dedo pulgar y el índice.

Pero tenemos siempre a un grupo de los considerados duros, los del medio y los normales blandos, si de manera absolutista los queremos fijar como seres humanos.  Seguir radicalizando la sociedad cubana bajo un mismo lema, uniforme o causa, a muchos ya  particularmente nos parece fuera de tiempos actuales. La correlación  de fuerzas y la lucha de contrarios ya se pueden  medir y tomar ventajas de estas para estar alertas pero no en posiciones de agresividad como hace cincuenta años atrás.

Unos dicen que razonan y  que la situación no ha cambiado, que el imperio sigue ahí y más fortalecido que antes, otros difieren argumentando que Cuba ha llegado a un lugar social y politicamente cimero en el mundo actual, principalmente en Hispanoamérica y su fortaleza ideológica y de firmeza de un pueblo que ha logrado más de medio siglo de socialismo cerquita de las mismas narices de los imperialistas, pone a la nación cubana con un escudo impenetrable. Así como que muchos países completos del Continente Sur respaldan la Revolución Cubana como propia y eso los hace respetar a ellos y a nosotros,  por los norteamericanos.

Volviendo al tema del comienzo, “El Centro”. Oigo razonamientos sobre que “ el centro” es un bastión de la contrarrevolución cubana, lo mismo dentro que fuera de la isla. Dándole respaldo a la idea que ahí milita o está  y  se caerá para el lado contrario y desde  ya hay que considerarlo enemigo.  ¿ Y por qué no podrá caer del lado de acá, o sea el de los “buenos” ? Bueno cada cual tiene el derecho a opinar, pero lo que no es justo ni razonable, ni aceptable,  es que se trate  de imponer ese criterio a “todos” los demás, poniéndoles cartelitos con calificativos.

Si vamos a los extremos, nos debemos preguntar todos, ¿qué  hacemos aquí compartiendo en este imperio y no en Cuba con los que allí plantaron y no se fueron ni se van ?, ¿ Es que acaso alguien nos señaló de que debíamos vivir aquí para combatir mejor a favor de Cuba?. Eso es iluso ni siquiera pensarlo. Estamos aquí apoyando a Cuba, pero por la  total conveniencia de acomodo  personal.

Ya los que peinamos canas o estamos calvos por la edad, bien, regular o mal vivida, en nuestra inmensa mayoría hemos pasado por duras pruebas en la vida, tanto en Cuba como aquí. Nos parece ingenuo al mismo tiempo, el pensar que podemos caer en la tentación de una “traición o deserción” a estas alturas y  en estos momentos cruciales para nuestra nación, por  no estar o pertenecer al bando de  los “duros”.

El imaginario muro fronterizo que se ha creado para hacer que se divida a los de pensamientos diferentes aunque convergen en el mismo punto, Cuba, no se ha erigido por los que viven en esas alternativas, sino por lo que buscan aun la uniformidad y el inmovilismo.

Yo particularmente estoy bien definido y no en el centro precisamente,  por ello es mi posición de respeto  a los que aun no lo están y siguen sin definirse, pero no los considero enemigos de Cuba ni de la Revolución.

Les habló, para radio-miami.org, “Desde Miami”, Roberto Solís Ávila.