por Lorenzo Gonzalo, subdirector

El sábado 23 de febrero, falleció Lourdes, esposa de Roberto Solís. Al momento de escribir esta nota, no he hablado aún con Roberto. Hablamos hace apenas cuatro días y estaba en el enorme tormento, junto al hijo de ambos, de desconectarla del equipo que la mantenía artificialmente con vida.

Tomar decisiones es lo más difícil en la vida del ser humano. Pero cuando la decisión es inusual, el peso infinito que gravita sobre uno se convierte en tormento inquisitorial. En esas condiciones ha estado viviendo Solis durante varios días.

Cuando hablamos, no sabía qué decirle, porque esas conversaciones carecen de protocolo y mucho más de opiniones ajenas, pero la respuesta estuvo siempre implícita: había que desconectarla, porque, técnicamente, Lourdes ya había muerto y lo demás no podría ser otra cosa que el egoísmo humano que sentimos por los seres queridos.

Debía comenzar esta nota diciendo que, “con enorme pesar nos enteramos de la muerte de…”, pero eso hubiese sido demasiado convencional y las vidas de Solís y Lourdes, nunca lo han sido, ni lo fueron.

En verdad, debí comenzar diciendo que, con profundo cariño escribo estas líneas, al enterarme de la muerte de Lourdes, esposa del amigo, Roberto Solís. Porque en momentos como estos el pesar estorba y el cariño falta.

Roberto lo sabe. Sus amigos están a su lado. Sus compañeros de ahora y otros tiempos también lo están. Militantemente. Y junto con esa compañía se desborda una plétora de cariño que, aunque no sustituye el de la compañera de más de cincuenta años, se junta en un abrazo fraterno, para acompañar su doble dolor: la perdida y la decisión irremediable que le tocó tomar al hijo y a él.

Lourdes se fue o se acabó o comienza una nueva etapa de la existencia. Que cada cual lo interprete a su modo, pero ya no está junto a Roberto, ni junto a nosotros que tuvimos el honor de verla durante años acompañándonos en ese hermoso bregar que hemos tenido pidiendo sólo un deseo tan elemental que parece de Perogrullo: que Estados Unidos no ataque a Cuba, no se meta con sus asuntos internos, que respete el derecho a la autodeterminación de otras naciones, que no imponga sanciones aprovechándose de su poder cuasi hegemónico.

En ese camino estuvo Lourdes junto a Roberto y nosotros tuvimos el honor de compartir esos breves momentos de su presencia.

Un abrazo cariñoso Roberto. De todos nosotros, los miembros de Radio Miami y los de las demás organizaciones que componen la Alianza Martiana.

Los funerales de Lourdes Solís tendrán lugar el martes 25 de febrero de 2020 en la funeraria Caballero a las 6 pm y durante toda la noche. El sepelio finalizará  el miércoles a las 10am en el cementerio de Flagler y la 52 AV