Por: Orestes Hernández

José Alberto Rodríguez Ávila/ Cubadebate

En el memorando de la Corte del Distrito de Columbia (Washington DC), que forma parte de la investigación de la policía norteamericana contra el ciudadano
de origen cubano Alexander Alazo, autor del ataque terrorista con fúsil automático a la sede diplomática de Cuba el pasado 30 de abril, se reconoce explícitamente que éste visitó varias dependencias federales, (asumimos que asociadas a la aplicación de la ley, o sea de seguridad nacional), para exponer la supuesta persecución de la que se creía víctima por parte del gobierno cubano, y seguramente dió indicios de su decisión de actuar, como ha declarado el propio Alazo a los oficiales del Servicio Secreto que lo interrogaron según obra en el mencionado documento.

De las sospechas que enumeró el canciller Bruno Rodríguez en su comparecencia del 12 de mayo pasado, la referida a la inacción y no alerta a las autoridades cubanas por parte del gobierno de ese país, llama especialmente la atención, porque demuestra la poca voluntad de cooperar genuinamente en la batalla contra el terrorismo y reafirma su hipócrita decisión, hecha pública hace unas horas, de ubicar a Cuba en su burlesca lista de «países que no cooperan con EE.UU.» en la batalla contra este mal.

¿Será real que ninguna de las referidas agencias tomó en serio las visitas y las alegaciones de Alazo como una amenaza probable contra una nación y su representación diplomática y, en consecuencia alertar?

¿O será que sí lo advirtieron y alertaron a otro nivel de sus estructuras y fue allí que decidieron hacer mutis por desidia o por complicidad? Todo es posible.

A fin de cuentas, no es la primera vez que esto sucede. Me refiero al hecho de abstenerse de alertar o de tomar medidas para evitar actos terroristas contra Cuba, entidades cubanas en el exterior e incluso naves en pleno vuelo.

Tengo ante mí uno de los documentos que posiblemente muestra con mayor claridad por un lado la incongruencia de la élite gobernante estadounidense en su anunciada batalla antiterrorista, y por otra la disposición permanente, genuina y decidida de Cuba para cooperar en este terreno con las autoridades de aquel país.

Hace pocas horas, el pasado 20 de mayo, se cumplieron 15 años desde que en el 2005 el Comandante en Jefe Fidel Castro, pronunciara en la Tribuna Antimperialista «José Martí», las palabras que él mismo denonimó «La Conducta Diferente». Habían transcurrido siete años, desde que en septiembre de 1998 fueran arrestados Fernando, Ramón, René, Antonio y Gerardo.

En aquella alocución, el Cro. Fidel dió a conocer un episodio que demostraba la verdadera vocación de cooperación de Cuba, expresada en la decisión del Jefe de la Revolución, de emplear la más mínima oportunidad, para hacer efectivo el propósito de luchar contra el terrorismo incluso cooperando contra el histórico adversario.

Esta vez, la amistad indestructible de Gabriel García Márquez y Fidel, fue la razón para que, aprovechando una visita del afamado escritor a EE.UU.,-inicialmente asociada a un propósito académico-, se convirtiera en el traslado de un mensaje del propio Fidel al más alto nivel de las autoridades norteamericanas sobre planes y acciones terroristas contra Cuba.

El novelista colombiano comentó a Fidel, la posibilidad de un encuentro informal con el entonces Presidente Bill Clinton durante su estancia en EE.UU. y surgió entonces la idea de trasladar un mensaje sobre varios temas relativos a las relaciones bilaterales, entre ellos un alerta de Cuba sobre planes de reconocidas organizaciones de origen cubano del sur de La Florida de amplio curriculum violento contra Cuba.

Todo esto se produjo luego de un grupo de antecedentes, que Fidel narra con precisión, y que incluyeron varios intercambios entre ambas partes durante el último semestre de 1997 y los primeros meses de 1998, referidos a hechos concretos de actos de terror financiados por la Fundación Nacional Cubano- Americana (FNCA), con mercenarios reclutados por Luis Posada Carriles en Centroamérica.

Es conocido que como consecuencia de algunas de aquellas acciones falleció en un hotel de La Habana con el cuello cercenado por una esquirla de metralla, el joven turista italiano Fabio Di Celmo.

Otras acciones fueron frustradas por la rápida y efectiva actuación de los órganos de la Seguridad del Estado de Cuba y el pueblo.

Aquellos intercambios con autoridades norteamericanas demostraron al menos dos cuestiones:

1. En el caso de las referencias y alertas de autoridades norteamericanas sobre algunos de aquellos planes, quedaba claro que sí tenían control y conocimiento sobre grupos anticubanos y sus planes terroristas, aunque casi siempre lo aportado era limitado y con poco tiempo para reaccionar.

Por cierto, en varios de estos intercambios participó Michael Cozak, a la sazón Jefe de la entonces Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, y quien hoy no solo ocupa un alto cargo en el Departamento de Estado bajo la administración Trump, sino que lo utiliza para atacar y estimular ataques contra nuestras misiones médicas y ha sido parte del silencio cómplice de sus autoridades en torno al caso del atentado contra nuestra Embajada el pasado 30 de abril.

2. Cuba no solo actuó de buena fe, sino que dio muestras de ello, fue clara en sus apreciaciones e incluso reconoció cuando las evidencias lo demostraron, que las informaciones brindadas por la parte norteamericana eran de utilidad.

Volviendo al viaje de García Márquez a EE.UU. y su posible encuentro con el Presidente Clinton, por razones diversas no pudo llevarse a cabo.

Finalmente el encuentro tuvo lugar con altos funcionarios y asesores de Seguridad Nacional entre los que estuvo Jeffrey DeLaurentis, quién luego fue el Embajador de EE.UU. en Cuba al restablecerse las relaciones diplomáticas en el 2014.

Mientras esperaba para el encuentro y ante ciertos escenarios que se presentaron, Fidel otorgó al Gabo lo que él mismo llamó «la autorización más comprometedora que me han dado en la vida: Confiamos en tu talento».

Según el reporte elaborado por el propio García Márquez (que Fidel leyó íntegramente en su alocución) los norteamericanos reconocieron la importancia de la información trasladada por Cuba, la gravedad de los planes y expresaron que «ellos darían los pasos inmediatos para un plan conjunto de Cuba y los EE.UU. contra el terrorismo».

Gabo reconoció que: «…salí de la Casa Blanca con la impresión cierta de que el esfuerzo ( … ) había valido la pena.»

Una de las propuestas trasladadas por el novelista colombiano en el encuentro, refería que un grupo de especialistas del FBI viajara a La Habana y se reuniera con su contraparte cubana para evaluar la posible cooperación conjunta.

A solo unos días del regreso de García Márquez, según narra Fidel, se recibe en Cuba la comunicación de la decisión del gobierno de EE.UU. de enviar la delegación del FBI, a todas luces asociada a la seriedad de la actuación cubana refrendada en los intercambios que venían produciéndose desde hacía meses.

En junio de 1998, llega el grupo de oficiales del FBI y durante dos días se realizan varios encuentros con entidades de la Seguridad del Estado de Cuba.

Algunos de los resultados de esos encuentros fueron enumerados por Fidel que incluyó la siguiente información trasladada a la delegación visitante:

  • 64 folios con elementos sobre acerca de 31 acciones terroristas contra Cuba entre 1990 y 1998.
  • Relaciones sobre explosivos y armamentos utilizados en esas acciones.
  • Datos para ubicar a Luis Posada Carriles en Centroamérica y sus acciones y planes contra Cuba y las fichas de otros 40 terroristas de origen cubano residentes en Miami.

«La parte norteamericana reconoció el valor de la información y se
comprometió a dar respuesta del análisis realizado a estos materiales en el más breve plazo», asegura Fidel en su discurso.

Sin embargo, el 12 de septiembre de 1998 se produce el arresto de los Cinco, sin que se realizara acción alguna ni contra Posada Carriles ni contra ninguno de los terroristas sobre los que tenían suficiente información.

En su intervención, Fidel asegura que fue evidente que la mafia cubano-americana tuvo conocimiento sobre aquellos contactos entre las autoridades de ambos países y ejercieron toda su influencia no solo para detenerlos sino avanzar sobre los 5 sobre los que ya el FBI venía trabajando.

La historia que sigue se conoce ampliamente. Juicio amañado y condenas injustas que significaron dolor para los cinco compatriotas, sus familiares y Cuba entera.

La resistencia de los cinco compañeros, la denuncia de Cuba encabezada por Fidel en su convicción que toda la nación hizo suya de que: VOLVERAN, y la campaña y solidaridad internacional, lograron la solución política que tuvo el caso y el regreso emocionado de nuestros héroes.

Cuba siempre ha querido y ha demostrado que quiere una relación civilizada con EE.UU. y que está en disposición de cooperar en todos los terrenos y conversar sobre todos los temas de la agenda bilateral sobre la base de reglas iguales y de respeto.

Las autoridades de EE.UU., en esencia, siempre han demostrado que en el caso de la batalla contra el terrorismo tienen una postura obscena, engañosa y de doble rasero. No han mostrado voluntad real de cooperación. No lo demostraron hace 15 años y lo demuestran ahora.

Conocen cual es el origen de las acciones que desembocaron en el ataque del pasado 30 de abril contra nuestra Embajada, uno más entre las decenas de atentados contra nuestras sedes diplomáticas, oficinas comerciales, aviones y personal cubano. Su actitud y su retórica, además, estimula ese tipo de acciones.

Nadie debe dudar sobre la posibilidad de que otros se animen a repetirlas bajo ese influjo. EE.UU. y sus autoridades serán responsables por lo que suceda.

El Ministro cubano de Relaciones Exteriores mostró en la conferencia de prensa que hay individuos llamando al ataque con drones a La Habana y acciones violentas contra el General de Ejército Raúl Castro y el Presidente Miguel Díaz-Canel Bermudez.

Con esa misma falta de voluntad actúan también en la lucha por la vida en tiempos de pandemia, al impedir con actitud genocida que a Cuba lleguen suministros médicos para combatirla.

Cuba seguirá siempre con la «Conducta Diferente», en aras de la cooperación, incluso con sus adversarios, y a favor de la vida.