Héctor Suárez VS Chumel Torres

“Dejamos de buscar monstruos debajo de la cama cuando descubrimos que los llevamos dentro de nosotros” (Charles Darwin).

Patricia Barba Ávila

 

En numerosas ocasiones hemos escuchado, incluso de nosotros mismos, frases como: “no seas indio”, “pareces una verdulera”, “quítate el nopal que traes en la frente”, entre otras expresiones entre las que hemos crecido y que repetimos la mayoría de las veces sin pensar en sus implicaciones. Igualmente, es muy común que en medios de comunicación y entre la clase política se exhorte a los ciudadanos a sentirse orgullosos de las playas, paisajes y demás bondades de su país. Y en cuanto a la belleza física desde hace mucho tiempo se han venido realizando concursos en los que mujeres de distintos países desfilan ante jueces y audiencias para ver quién obtiene el triunfo. En todos estos casos se está hablando de despreciar o enorgullecerse y hasta premiar a los poseedores de características físicas de las que no son responsables. Es decir, el pertenecer a cierta raza, el nacer en el seno de una familia de escasos recursos; el ser poseedor o poseedora de ciertas características físicas o el vivir en un país con bellezas y recursos naturales no son logros o producto de esfuerzos o méritos propios.

Los seres humanos, desde la antigüedad, hemos ejercido la crítica por distintos motivos y con base en diversos fundamentos. Sin embargo, es muy importante detectar de dónde proviene y si se justifica bajo argumentos sólidos. Aquí voy a utilizar la comparación entre dos comediantes: Héctor Suárez y Chumel Torres. En el caso del primero, tuve la fortuna de disfrutar de los inigualables episodios de este ingenioso actor, director y productor de extraordinarios programas en los que se exhibían los peores vicios y actitudes tanto de los distintos sectores sociales como de la clase política (yo les llamo politicastros) y es indiscutible que la intención era la de que al vernos retratados en esos espejos, nos fuésemos despojando de todas esas prácticas nocivas para el progreso de un país. Este insigne personaje acaba de fallecer dejando un legado de gran valía sobre todo por la honestidad con la que siempre se manifestó y que le costó muy cara en los desgobiernos de Fox, Borolas y Peña Nieto. En lo que respecta a Chumel, la historia es diametralmente distinta no sólo en lo que se refiere a su absoluta carencia de ingenio y nivel intelectual sino a la ausencia de humanismo y sensibilidad en sus presentaciones, porque cuando se recurre a la inmediatez del humor fácil que no requiere de talento ni una reflexión inteligente e informada, se parte de rasgos físicos o circunstancias como determinada actividad laboral para intentar divertir a las audiencias. Lamento decir que el Sr. Torres sí contaba con  un buen número de seguidores y esto, tristemente, refleja que existen en nuestra sociedad sectores que pese a haber asistido a la escuela, no aprendieron nada de ciencias como la Biología que nos ilustra sobre la evolución de las especies gracias al inmortal Charles Darwin. 

Indudablemente, Darwin vino a revolucionar la concepción existente en su tiempo respecto del origen de las especies y demostró con evidencias incontrovertibles que todas, absolutamente todas las especies animales provenimos de un mismo ancestro y todas estamos emparentadas en grados distintos y, además, que somos primos de los chimpancés, algo que generó airadas reacciones de aquellos sectores sociales adoctrinados en la creencia de que por ser Homo sapiens, tenemos el derecho de maltratar, aniquilar y hacer lo que nos venga en gana con el resto de los seres vivos. El hecho es que gracias a la Biología Evolutiva se ha demostrado que todos los seres humanos descendemos de los mismos ancestros surgidos hace aproximadamente 350,000 años en el África Central sin importar si tenemos piel morena, negra o blanca. Y es este gran hallazgo científico el que le quita todo el sentido al racismo y la discriminación.

Por otra parte, es muy importante hacer hincapié en el considerable poder derivado del consenso social y que provocó el despido del “comediante” Chumel Torres (no sé exactamente cómo catalogarlo; hay quienes lo llaman “imbécil”) y que hasta ayer estaba contratado por HBO para difundir un espacio plagado de una enorme pobreza intelectual, ausencia de ingenio y, sobre todo, un racismo y clasismo notables. Estoy segura que nadie de los que hemos sido testigos de la inmensa impunidad y abusos perpetrados por las administraciones de Díaz Ordaz, Echeverría, Salinas y hasta Zedillo hubiésemos podido concebir que llegaría un día en que a través de las redes sociales y el persistente activismo del hoy Presidente el poder popular se manifestara en contra de los otrora intocables y todopoderosos consorcios como Televisa y HBO forzándolos a realizar movimientos en su programación y contratación para evitar perdida en nivel de audiencia (rating). 

Indudablemente que el espíritu de los tiempos está evolucionando y somos nosotros, las grandes mayorías cada vez más enteradas y politizadas, las protagonistas de esta evolución social.