Los organizadores de la caravana llamada anticomunista (en realidad su objetivo es de apoyo a D. Trump) que tuvo lugar hoy en Miami, alegan que en ella participaron más de 30,000 vehículos. Pero basta con la aritmética que aprendí en la escuela primaria para desmentir esta cifra.
La caravana salió del parqueo de Magic City Casino en la calle 7 del N.W. y la Avenida 37, donde caben, a lo sumo, 1,000 vehículos. Si, como informaron (concedamos), los vehículos estuvieron saliendo de allí durante dos horas (o sea, 120 minutos) el flujo de salida tendría que haber sido de (30,000 entre 120) 250 carros por minuto o, lo que es lo mismo, de 4.17 carros por segundo lo cual, obviamente, es totalmente imposible.
En condiciones óptimas de organización (que no fue el caso) un flujo sostenido, sin interrupciones, de 10 carros por minuto podría calificarse de excelente, y esto daría, como máximo teórico, 1,200 vehículos. La cifra probable sería de alrededor de 600 vehículos.
Teniendo en cuenta que en Miami los emigrados cubanos, venezolanos, nicaragüenses y de otras nacionalidades, se cuentan por cientos de miles, la caravana no fue otra cosa que un acto de propaganda vacía para favorecer al candidato republicano del cual los integrantes del núcleo duro apátrida de Miami, organizadores de la caravana, son sus más delirantes fanáticos.