Trump minimizó el peligro que esta enfermedad planteaba a su país y el mundo. Perdió semanas valiosas para preparar a su nación mientras seguía entre juegos de golf y andanadas de tuits.
He oído decir a muchos cubanos que no tienen una posición de odio contra su Patria, que las elecciones de noviembre por la presidencia de los Estados Unidos, no tienen importancia ya que lo mismo da que salga el republicano Donald Trump como que salga el demócrata Joe Biden. Lamento decirle a los que hacen esas afirmaciones que no tienen ni la menor idea de lo que están hablando.

Alegan que da igual que salga uno o el otro ya que los dos representan al imperio cuyo objetivo es aplastar la humanidad. Me parece que los que afirman eso no conocen en realidad lo que se está jugando en estos comicios que se avecinan. Por supuesto que el demócrata Biden defiende los intereses de su país o por lo menos lo que cree que es lo mejor para el mismo. Lo hace desde el punto de vista imperial, desde el punto de vista del país más poderoso militar y económicamente del planeta.

Las guerras en que ha estado envuelto los Estados Unidos alrededor del mundo las han llevado a cabo lo mismo demócratas que republicanos, las interferencias en los asuntos internos de otros países lo han hecho ambos, las sanciones también, lo que quiero decir es que esas políticas siempre han sido cuestión de estado, y que en estos momentos no lo son.

Donald Trump no es una respuesta del Estado ante el mundo, es una respuesta unipersonal de un tipo a quien nada le importa lo que suceda en el país o en el mundo, que lo único que le importa son sus intereses personales, y eso es mucho más peligroso que una política de Estado, sea esta buena o mala, justa o injusta. Este hombre tiene al mundo en vilo, es una veleta que nunca se sabe hacia dónde va a girar, lo mismo se escapa del Tratado de Paris, que le retira los fondos a la Organización Mundial de la Salud, que rompe el acuerdo al que se había llegado con Irán, que acaba llenando de sanciones a Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Con Cuba ha sido funesto, todo lo que se había adelantado con la administración Obama-Biden, lo ha echado abajo solamente para congraciarse con los anticubanos de Miami. Con aquella administración se habían dado pasos concretos en la dirección correcta, se abrieron los vuelos comerciales, los cruceros llenaron de turistas las calles habaneras, se levantaron sanciones, se restablecieron las relaciones diplomáticas a nivel de embajadas, se aumentaron las remesas, se eliminó la política pies secos y pies mojados que alentaba la emigración ilegal, regresaron los cinco jóvenes cubanos presos en USA, etc., etc. Trump dio marcha atrás a todo lo que se había adelantado.

No quiero ni entrar en el daño que este idiota ego-centrista le ha hecho a los que vivimos aquí, al pueblo de este país. Hay, en estos momentos, decenas de miles de norteamericanos muertos por su culpa y varios millones de contagiados con el Covid19.

No tengo más espacio. ¿Para qué seguir? Solamente quiero recordarle a esos cubanos que no le desean mal a su país, que no sigan creyendo que da lo mismo que gane el uno como el otro, que si Donald Trump llega a ser reelegido, el futuro de Cuba en especial y del mundo en general puede ser terrible…