Por muy importante que sean, hay que tomar las elecciones que se están llevando a cabo en los Estados Unidos con un espíritu deportivo. Estas elecciones son una competencia entre dos personas totalmente distintas, además de entre dos bandos que se odian los unos a los otros. Por mucho que trate de pensar, no encuentro en las casi seis décadas que llevo viviendo en este país algo parecido, las que más se acercan son las dos elecciones de W. Bush, pero en realidad, ninguna de las dos llega a acercarse a esta. Hay un odio concentrado en el ambiente que se puede respirar sin tener que hacer mucho esfuerzo.
Los que apoyan al Demócrata Biden ven en Trump la representación terrenal de Satanás, lo odian visceralmente. El odio no es gratis, el Presidente ha resultado ser un verdadero desastre como gobernante. El hombre ha roto todas las normas del juego político norteamericano, tan es así que, el Washington Post hace par de días publicó un artículo de una periodista que nombra una gran cantidad de ellas, alegando que esas solamente eran el uno por ciento de las 34,000 normas rotas por el Presidente y tan es así, también, que el New York Times en su edición del domingo le dedicó una sección entera de 10 páginas a un editorial en el que le sacaba cuantos trapos sucios tiene escondido Mr. Trump, afirmando que a este hombre hay que sacarlo de la Casa Blanca en las próximas elecciones si se quiere mantener a los Estados Unidos funcionando normalmente.
Los que apoyan a Trump acusan a los Demócratas de todo lo malo que pueda existir en este mundo. Han estado metiendo miedos de todos tipos ante una posible victoria de Joe Biden. Van desde los que afirman que los simpatizantes de ese partido secuestran a los niños para matarlos y chuparles la sangre, hasta los que dicen que Biden es un criminal que debe de estar encarcelado. En los mítines de Trump sus discípulos piden a gritos que metan en la cárcel a los líderes Demócratas mientras Trump los alienta para que sigan gritando.
Faltan exactamente dos semanas para que llegue el último día en que se puede votar. Hasta el momento, ya lo han hecho más de 33 millones de electores. Va a haber un nuevo debate el próximo jueves y hasta ahora, las encuestas le dan una ventaja a Biden, por supuesto que la verdadera encuesta será cuando se cuenten los votos y se declare oficialmente un ganador.
Como en toda competencia, hay que tener dos jabas, la de perder o la de ganar, y hay que tener planes para el resultado de cualquiera de los dos casos. Como vivo aquí y como creo que Donald Trump es uno de los hombres más inescrupulosos que he conocido, mi plan B, que es el de si él es el vencedor, es borrarme de todo lo que esté relacionado con noticias, noticieros, periódicos, facebook, etc., y convertirme en una especie de monje trapense en el plano político, viendo, claro, seriales en la TV de habla inglesa, leyendo más libros de los que leo ahora, cuidándome como hasta ahora del Covid y apartándome de estas notas que ahora tanto me entretienen. Espero que no tenga que usar el plan B…