He oído a algunos periodistas cubanos y algunos que simpatizan con el gobierno cubano en EEUU decir que la victoria de Joe Biden es más de lo mismo, que en definitiva, lo único que les interesa a los distintos gobiernos norteamericanos es el derrocamiento del gobierno revolucionario por una vía o por la otra. No discrepo totalmente con esa tesis. La política norteamericana hacia Cuba, desde el mismo momento en que triunfó la revolución, ha sido, primero, que el gobierno revolucionario no se consolidara y después, que el gobierno no se pudiera mantener en el poder y que por lo tanto, hubiera un cambio de régimen. Las dos políticas fracasaron, el gobierno se consolidó y el gobierno se mantuvo en el poder. No pudieron derrocarlo por la fuerza, ni tampoco lo pudieron cambiar por las sanciones.
Los mejores análisis de inteligencia y los estudios de los más importantes Tanques Pensantes de los Estados Unidos no han servido para nada. Sus conclusiones han demostrado, por lo mínimo, una alta ignorancia de cómo funcionan los cubanos y de la inteligencia política que estos han demostrado tener.
Ya, al final de la década de los ochenta, cuando se venía abajo la Unión Soviética, se llegaron a convencer de que a Cuba le iba a ser imposible sobrevivir aquel terremoto político-económico y para ayudar la caída, aplicaron dos leyes sumamente fuertes en su contra. Cuba sobrevivió, el gobierno no se vino abajo y poquito a poquito se empezó a recuperar, a pesar de que George Bush apretó y apretó más la tuerca de las sanciones, tratando de ahogar a aquel pueblo. Como los gobiernos anteriores, no pudo.
Llegó Obama y poco a poco se empezaron a abrir las relaciones, se flexibilizaron las sanciones, los cubanos cogieron un aire. Se empezaron a dar pasos en la dirección correcta, hasta que se hizo con el poder el anormal de Donald Trump y con este, se destruyeron todos los muchos o pocos puentes que se estaban construyendo con Obama.
Para Cuba, para el pueblo cubano, un triunfo re-electivo de este Presidente hubiera sido catastrófico, no creo que hubiera sido el fin del gobierno actual de Cuba, pero sí hubiera sido una profundización de una política criminal que hubiera hundido al pueblo cubano en una crisis económica de enormes proporciones.
El triunfo de Joe Biden por lo menos alimenta la idea de que la rodilla de EEUU, apretada contra el cuello de los cubanos, se empiece a aflojar. Por lo menos será una mejor manera de respirar. A aquellos de aquí y de allá, que dicen que lo mismo da Juana que su hermana, les digo que no tienen la menor idea de lo que hubiera significado un triunfo de Trump. Que no se llamen a engaño…