Mencionar la existencia de clases sociales en Estados Unidos, sobre todo cuando se utilizan los términos marxistas de burguesía, pequeña burguesía, proletariado y lumpen, es un tabú practicamente. Para evitar un rechazo basado en estereotipos, los más audaces mencionan las “clases” en términos como “clase alta”, “clase media”, “clase trabajadora” o “clase baja”, pero lo más común es que, eufemísticamente, se utilicen términos que no parezcan comprometidos con filiación ideológica algunaenmascarándolos con mayor número de palabras, como “sector más (o “menos”) favorecido de la población”, o “más (“menos”) afluente” o “de mayores (“menores”) recursos económicos” o “de mayores (menoresingresos”, “sectores de afluencia media”, “desposeídos”, “cuello blanco”, “cuello azul”, “por encima (“por debajo”) de la línea de la pobreza, etc., etc., etc. Pero las clases existen, independientemente de los términos que utilicemos; por lo que, no dejemos que nos limite la nomenclatura y utilicemos los términos que estén de moda, siempre y cuando nos permitan disecar con precisión y claridad, sin tenicismos que estén solamente al alcance de los eruditos, los mitos que sustentan muchas de las teorías económicas y sociales de la democracia capitalista estadounidense.

Aunque muchos niegan la lucha de clases y hasta la existencia misma de las clases, lo cierto es que la división de la sociedad estadounidense en clases no solo existe sino que en los últimos años tiende a convertirse en una división en castas. ¿Cuál es la diferencia? -En las castasademás de las barreras económicas inherentes a las clases, hay barreras racialesétnicasreligiosas o culturales, que obstruyen la movilidad social. 

como todo comienza por las abismales diferencias entre los ingresos que reciben los diferentes sectores de la población, comencemos por desmontar el mito de la movilidad de ingresos (“income mobility”) del trabajador.

Al comenzar el nuevo mileniosegún datos ofrecidos por el profesor Paul Krugman, la suma de los ingresos de las 13,000 familias más ricas de Estados Unidos era aproximadamente igual a la suma de los ingresos de las veinte millones de familias más pobres. Y la situación ha empeorado notablemente desde entonces. Los economistas conservadores, por otra parteconsideran que los grandes ingresos, tanto en manos de individuos como de las grandes corporacionesproporcionan los fondos para la inversión privada, la que a su vez ofrece oportunidades de empleo y la posibilidad de que los trabajadores disfruten de una creciente movilidad de ingresos individual, asciendan en la escala social y se conviertan en miembros de una numerosa clase media.

La movilidad de ingresos es un índice que mide como va aumentando el salario del trabajador en el transcurso de la vida laboral. Los conservadores citan continuamente estudios cuyo objetivo es demostrar que es grande el número de personas que gracias a su dedicación y esfuerzo pasan de la clasificación de trabajadores de bajos ingresos a la de altos ingresosOtros estudios, sin embargo, demuestran que los trabajadores, en su gran mayoríaalcanzan su salario más alto entre los 30 y los 40 años de edad, y que es muy pequeño el aumento en el resto de su vida laboral. Esto, sin tener en cuenta eventuales períodos de desempleo o de empleos a tiempo parcial. O sea que, en la práctica,  la movilidad de ingresos es, en general, insignificante y es, de hechodecreciente, en una parte significativa de los trabajadores.

Pero la gran falacia consiste en tomar en las investigacionescomo punto de partida, el primer salario del trabajadorcuando este inicia su vida laboral, con trabajos de tiempo parcial poco remuneradosPongamos como ejemplo alguien que comienza a obtener ingresos en su juventud repartiendo periódicoslavando carros o cortando la hierba de los vecinos del barrio, consigue luego un trabajo auxiliar en un restaurante de comida rápidaingresa más tarde en un College con un “part time” en la cafetería que le ayuda a pagar sus estudios y, años más tardecuando tienedigamos, entre 25 y 30 años de edadconsigue un trabajo a tiempo completo en una fábrica. Es obvio que, si el índice se mide desde el salario inicial como repartidor de periódicos, la movilidad de ingresos es altísimaincluso aunque su salario actual lo sitúe por debajo del umbral de la pobrezaOtro muy diferente sería el resultadosi la movilidad se mide entre el salario del primer trabajo estable a tiempo completo hasta el que devenga al concluir su vida laboral y se tienen en cuenta eventuales despidospérdidas de salario por enfermedad o accidente, no pago de hora extras y otras incidencias.

Un aspecto importante del mito de la movilidad de ingresos es la exclusión, en la elaboración del índice, de sectores discriminados de la masa trabajadora. Las mujeres de origen hispano, por solo citar un ejemploreciben típicamente, por el mismo trabajo, poco más de la mitad del que reciben los trabajadores blancos no hispanos

Otro índice relacionado con el de la movilidad de ingresos individual es el de la movilidad de ingresos intergeneracional, que compara la movilidad de ingresos de una generación con la generación anterior. Los conservadores tienden a señalar que en la democracia capitalista estadounidense este índice mejora con cada generación. Esto pudo haber sido así en algunos períodos como en las primeras tres décadas después de la Segunda Guerra Mundial, pero no a partir de la década de 1980. La falacia aquí consiste en no tener en cuenta la diferencia de poder adquisitivo entre los salarios de una generación y de la otra. En general, los aumentos salariales están siempre muy por debajo de los aumentos en el coste de la vida.