Increíble lo que ocurre en este mundo y especialmente en Estados Unidos donde cada día su auto propagandizada democracia pierde más credibilidad. 

Resulta que el saliente presidente Donald Trump que no solo se ha negado a reconocer la derrota en las elecciones del 3 de noviembre frente al opositor demócrata Joe Biden, sino que también esta instando a sus partidarios a manifestarse el 6 de enero, en un último intento de presionar al Congreso para que no certifique la victoria electoral de su contrincante electora.

El derrotado mandatario ha emitido dos tuits instando a sus seguidores a asistir a la marcha, y calificó la elección del mes pasado como “la mayor estafa en la historia de la nación”. Nos vemos en Washington, DC, el 6 de enero. No se lo pierdan”, escribió.

Ese día, el vicepresidente Mike Pence encabezará una sesión especial conjunta de la Cámara de Representantes y del Senado para certificar los votos del Colegio Electoral de cada Estado, que simbolizan los resultados del voto popular.

Pence deberá abrir y leer los certificados que informan los conteos de electores de cada Estado y luego declarar al vencedor de los comicios, proceso que casi siempre ha sido una formalidad. Como se anunció oficialmente, Biden se alzó con 306 grandes electores, mientras el aspirante a la reelección solo ganó 232.

Trump y sus partidarios han presionado a Pence para que rechace unilateralmente los certificados electorales de algunos Estados pro Biden, un poder del que según expertos legales Pence carece.

De todas formas, la sesión puede paralizarse si los legisladores de ambas Cámaras presentan objeciones formales al informe de cualquiera de los Estados.

Ya el representante de Alabama, Mo Brooks dijo a la televisora Fox News que cuenta con el apoyo de “decenas” de legisladores para impugnar formalmente los conteos.

En esta desprestigiada democracia capitalista, se espera que miles de simpatizantes de todo el país, desde el grupo Women for America First, hasta StoptheSteal y los violentos Proud Boys, lleguen a la capital estadounidense para respaldar al hasta ahora presidente republicano.

Varios analistas indican que podrían ocurrir fuertes hechos de violencia como sucedió en las manifestaciones pro Trump del pasado 12 de noviembre, que se saldaron con varias personas apuñaladas y decenas arrestadas.

Trump quiere que los manifestantes presionen al Congreso para que rechace el conteo final del Colegio Electoral y revierta su derrota.

Para el republicano Adam Kinzinger esto es solo una movida en un esfuerzo de “ciertos miembros del Congreso y del presidente” para recaudar fondos, es una estafa”. 

Si le falla nuevamente esta nueva artimaña, Trump ha lanzado una campaña para que durante la investidura de Biden, el próximo 20 de enero, se realice una ceremonia virtual y lo declaren a él como “legítimo” mandatario. 

Varios medios de comunicación han anunciado que los trumpistas se han agrupado en una página de Facebook bajo el nombre de Segunda Ceremonia de Investidura Presidencial de Donald Trump y hacen llamados para que se les una la mayor cantidad de fanáticos. 

Más de 62 000 personas han confirmado su asistencia al evento virtual, mientras que otras 263 000 han mostrado interés.
Esperemos que al final de esta desagradable comedia imperial, Biden pueda ser proclamado como el 46 presidente de Estados Unidos y que el disoluto Trump vaya a reunirse en su campo de golf con el payaso venezolano Juan Guaidó (autodeclarado presidente virtual de esa nación) para que juntos degusten sus derrotas.