Donald Trump «el  incendiario» que se quedó sin juguetes el Día de los Reyes, lo había planificado todo, en sus soberbios cálculos vestido del más insólito  ego  del «super yo» no atinó que estaba sembrando su propia tumba cuando un grupo de vándalos instados por el peor inquilino de la Casa Blanca en los últimos 100 años Intentó dar un  golpe de Estado en EEUU, los  partidarios de Trump, tal marionetas  asaltan el Congreso en la sesión de proclamación de Biden como presidente, lo narrado hasta aquí  fue de conocimiento mundial al instante ante un público  que no podía creer que el país de las democracias aún se practicara  las políticas del viejo oeste y del fascismo de Mussolini y de Hitler.

De inmediato las condenas y las criticas no se hicieron esperar.

«La Historia recordará correctamente la violencia de hoy en el Capitolio incitada por el presidente en funciones,quien ha continuado sin fundamentos la mentira sobre el resultado electoral legal, como un momento de gran deshonor y vergüenza para nuestra nación», afirmó el expresidente Barack Obama apuntando a Trump

Republicano como Trump, el expresidente George W. Bush se declaró «consternado por el comportamiento imprudente de algunos líderes políticos desde las elecciones y por la falta de respeto mostrado hoy por nuestras instituciones, nuestras tradiciones y nuestra aplicación de la ley». «Es repugnante y desgarrador», dijo Bush sobre la entrada de los partidarios de Trump en el Congreso.

«Hoy enfrentamos un asalto sin precedentes a nuestro Capitolio, nuestra Constitución y nuestro país. El asalto fue alimentado por más de cuatro años de políticas venenosas que difundieron información errónea deliberada, sembraron desconfianza en nuestro sistema y enfrentaron a los estadounidenses entre sí», dijo el expresidente Bill Clinton. Por su parte la ex primera dama y excandidata a la Presidencia Hillary Clinton tachó de «terroristas nacionales» a los que «atacaron uno de los fundamentos de nuestra democracia: la transferencia pacífica del poder después de elecciones libres».

Más cauto, el Centro Carter, del presidente demócrata Jimmy Carter, dijo en un comunicado que aunque apoya el derecho a protestar pacíficamente de los estadounidenses, «condena fuertemente las amenazas y la violencia de cualquier clase». En un comunicado, la institución exhortó a que continúe el proceso de certificación de los resultados de las elecciones del 6 de noviembre y subrayó que «es tiempo de apoyar una transición pacífica y de trabajar juntos para un futuro próspero y compartido».

La líder de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, definió como un «vergonzoso ataque» contra la democracia, «al más alto nivel de gobierno», lo sucedido hoy en el Capitolio. El exgobernador de Nueva Jersey y abogado del presidente Chris Christie sostuvo que Trump «debe dejar en claro que esta conducta debe terminar ahora» y consideró «reprobable y antiestadounidense» la toma del Congreso.

El senador republicano Mitt Romney fue uno de los más contundentes a la hora de señalar a los responsables: «Lo que sucedió hoy en el Capitolio de los Estados Unidos fue una insurrección, incitada por el presidente de los Estados Unidos».

Desde el otro lado del espectro político, el senador socialista Bernie Sanders coincidió con Romney: «El hombre directamente responsable del caos de hoy es Donald Trump, quien ha dejado en claro que hará cualquier cosa para permanecer en el poder, incluida la insurrección y la incitación a la violencia». «Trump pasará a la historia como el peor y más peligroso presidente de la historia», dijo Sanders.

La congresista demócrata Alexandria Ocasio-Cortez pidió un «juicio político» a Trump. «Debemos concentrarnos en la tarea que tenemos entre manos: preservar la integridad de nuestra democracia, responsabilizar a los responsables de sus intentos de subvertir las elecciones de nuestra nación y destrozar nuestra Constitución», subrayó.

El congresista por Arizona Raúl Grijalva calificó el hecho de «terrorismo doméstico». «Las amenazas son reales», dijo.

El presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, se dirigió  al país tras los hechos sin precedentes registrados en el Capitolio, donde decenas de manifestantes pro-Trump irrumpieron a varias zonas protegidas, forzando a un receso de emergencia en ambas cámaras, donde se debatía la certificación de los resultados electorales.

Tras graves disturbios, en los que varias personas entre manifestantes y policías resultaron heridas, el demócrata aseguró que la democracia del país «está bajo un ataque sin precedentes” y agregó que los actos violentos no son protestas de ciudadanos con derecho a demostrar sus desacuerdos sino «insurrección».

Biden exigió que Trump llamara a sus partidarios a poner fin a los altercados vividos cuando una masa enfurecida irrumpió en el Capitolio, retrasando la certificación formal de las elecciones de 2020 y sumiendo a la ciudad en el caos.