Hedelberto López Blanch

Las fuerzas nacionalistas del pueblo ecuatoriano tienen ante si la tarea, el próximo 7 de febrero, de revertir los grandes daños que le ha ocasionado durante cuatro años el régimen de Lenin Moreno.

La binomio que integran Andrés Arauz y Carlos Rabascall del partido Unión por la Esperanza, apuesta por regresar a la fórmula de independencia y solidaridad que trazó el gobierno de Rafael Correa (2007-2017) y hasta el momento parece que ganará la primera vuelta de los comicios pero no le alcanzará para la victoria definitiva pues según las encuestas cuenta con un 37,61 % de aprobación y no obtendría la mayoría necesitaría. 

Su más cercano perseguidor con 30 % de aceptación es Guillermo Lasso, ex banquero y abanderado de la derecha neoliberal por la alianza Creo-Partido Social Cristiano (PSC). Un tercero con alguna posibilidad es Yaku Pérez, del movimiento indígena Pachakutik con 13 %.

Si ningún binomio logra la mayoría absoluta o el 40 % de votos válidos y una diferencia mayor de 10 puntos sobre el segundo, habrá segunda vuelta el 11 de abril.

El economista Andrés Arauz fungió como ministro de coordinador de Conocimiento y Desarrollo Humano, durante el gobierno de Correa y entre sus objetivos figuran “recuperar la democracia, el Estado plurinacional e intercultural, la dignidad, el trabajo, una estructura económica sostenible y la soberanía para caminar hacia la construcción de la sociedad del buen vivir”.

Para desarrollar el trabajo, ha presentado un programa con 11 objetivos a través de los cuales se asegura que  “devolverá al pueblo los logros alcanzados” en los 10 años de correismo mediante un sistema inclusivo y sin recetas neoliberales.

El binomio Arauz-Rabascall, ha denunciado que desde los primeros momentos ha enfrentado enormes dificultades no solo para inscribir su candidatura sino también trabas impuestas en su camino por el gobierno.

A esto se suman amenazas anónimas de atentados contra ellos y ataques propagandísticos a través de los grandes medios hegemónicos derechistas del país, por lo cual afirman que el actual régimen intenta hacer fraude en las elecciones.  

Mientras Guillermo Lasso, ha aspirado a la presidencia en dos ocasiones anteriores y en su expediente aparece haber sido sospechoso de cometer delito de fuga de capitales hacia los llamados Paraísos Fiscales. También los ecuatorianos lo recuerdan por ser el actor fundamental del llamado feriado bancario que devino en la peor crisis financiera del país cuando fungía como ministro de Economía durante la efímera presidencia de Jamil Mahuad (agosto 1998-enero 2000).

La oligarquía criolla, la Organización de Estados Americanos (OEA), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y sobre todo Estados Unidos (que dirige las operaciones contra países latinoamericanos que se oponen a seguir las reglas económicas neoliberales), no desean el regreso a Ecuador de otro gobierno independiente.

Recordemos que en 10 años de la Alianza País de Correa, se invirtieron 85 000 millones de dólares en educación, defensa, salud; salieron de la pobreza 2 000 000 de ecuatorianos; los trabajadores duplicaron sus salarios y los empresarios triplicaron sus ganancias; los campos y ciudades mejoraron y el desarrollo social creció. 

A partir de 2007, el crecimiento promedio del PIB fue de 4,5 %, y los aportes a la inversión pública alcanzaron 25 % para combatir la desigualdad y reducir la pobreza. Se recuperó la soberanía sobre los recursos de la nación y de la rama petrolera, lo cual permitió que el PIB pasara de 46 000 millones de dólares en 2007 a 110 000 millones en 2016. 

Se proclamó la gratuidad de la salud y de la educación con inversiones del 700 % y 400 % respectivamente; creció la asistencia a los ancianos y el apoyo a madres solteras cabezas de familias, mediante el Bono de Desarrollo Humano. El desempleo se ubicó en 4,5%, la pobreza se redujo al 7 %. 

Moreno hizo todo lo contrario al establecer desde su llegada un régimen neoliberal, pro estadounidense y contra gobiernos democráticos latinoamericanos, cuyo colofón fue la visita que realizó en febrero de 2020 a Estados Unidos donde lo recibió con “honores” el ex presidente Donald Trump. 

En sus casi cuatro años de desgobierno ha dejado a Ecuador en una crisis económica-social-sanitaria lamentable, unida a una corrupción institucionalizada, elevados índices de pobreza y desempleo, y una enorme deuda de más de 5 000 dólares contraída con el FMI.

La mala gestión gubernamental para enfrentar la pandemia de Covid-19 agravó aun más la situación de los ciudadanos pero eso no ha sido óbice para que el FMI esté demandando más austeridad a Ecuador en aspectos de políticas económico-sociales. 

La dupla Arauz-Rabascall esta dispuesta a iniciar un nuevo camino que devuelva a los ecuatorianos y al país la independencia y soberanía económica-política que destruyó en solo cuatro años Lenin Moreno. 

Es por eso que pese a todas las artimañas de la derecha y con las constantes sombras de un posible fraude electoral, el pueblo ecuatoriano tendrá la última y soberana decisión.