¿Seguirá Mr. Biden los pasos del Demócrata Franklin Delano Roosevelt?

No hay que ser tan ingenuo como para esperar que el nuevo Presidente de Estados Unidos Joe Biden- un “Demócrata de Partido y de Sistema- sea algo más que eso, digamos un “revolucionario radical”, “un “Socialista” al estilo “Laborista británico” o mucho menos un escondido “Marxista-Leninista” tal como le endilgan con malísima intención los fanáticos “Trumpistas” y los extremistas de derecha de toda laya y baja estofa, por no decir estafa.

El paradigma a seguir por el recién estrenado mandatario norteamericano es- y otra  cosa  no puede ser- que la de un  reformista liberal como el expresidente Franklin Delano Roosevelt, quien al  llegar  a la Casa Blanca en el año 1933 heredó un país en ruinas , como lo había dejado un político Republicano de triste historia, con millones de desempleados con sus centros laborales cerrados, con una economía en quiebra y los norteamericanos  haciendo largas colas en las calles para tomarse un plato de sopa y comer un mendrugo de pan viejo para no morirse de hambre, sin poco  o nada que llevarle a su familia  al  regresar al hogar, descorazonados ante tan oscuro panorama nacional.

Si bien es cierto que las cosas en los Estados Unidos de hoy no están tan sombrías como cuando Roosevelt tomó posesión de la presidencia a principios de la década de los años treinta del pasado siglo XX, hay que decir que el país norteño iba camino de esa situación por culpa de dos pandemias simultaneas, la del mortal Coronavirus y la del extremismo “Trumpista”.  De eso no caben dudas.

 Pero lo cierto es que Estados Unidos atraviesa un momento sumamente difícil en lo económico y en lo político, y de eso tampoco cabe tampoco la menor duda.

Joe Biden tiene que ponerse los pantalones y tomar el toro por los cuernos, para decirlo en lenguaje popular ya que el idioma castellano no ofrece mejor fraseología.

Biden debe ofrecer al mundo una política exterior basada en el dialogo y de no confrontación con China, con Rusia y con Irán. Y para América Latina, revivir una “Alianza para el Progreso” como la de Kennedy y una política “roosveltiana” de “Buen vecino” que limpiaría un poco la sucia cara del imperio que mucha falta le hace.

 Y para Cuba, buscar caminos de entendimiento   y de respeto mutuo como la línea de apertura que siguió el presidente Barack Obama en su último año de mandato. Lo demás, Bloqueo y compañía pueden venir después. Eso creo yo que es hoy por hoy lo posible dentro de la realidad norteamericana actual.

Para su país Estados Unidos, Biden tiene que reconstruir la economía creando fuentes de trabajo en toda la nación y a la vez enfrentar dos retos simultáneos. Se trata de una doble tarea: Acabar con la pandemia del mortal Corona Virus y también con la epidemia no menos mala del “Trumpismo”, que es como un nuevo fascismo “made in USA”, que con la invasión y toma del Capitolio de Washington tanto nos recuerda a la Alemania de Hitler, que lo primero que hizo el “Fucher”al llegar al poder fue darle candela al Parlamento alemán que sesionaba en el palacio del “Reichstag”.

¿Seguirá Mr. Biden los pasos del Demócrata Franklin Delano Roosevelt?

¡Ojalá! Digo yo.

Y hasta la próxima entrega de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.