En octubre de 2019 en una entrevista que nos realizó para (Sputnik) el colega Miguel Fernández Martínez desde La Habana Cuba  hablamos ampliamente  de los supuestos ataques sónicos «ocurridos» entre noviembre de 2016 y febrero de 2017 contra el personal de la embajada estadounidense en La Habana, en aquella ocasión le dije que era  una «maniobra de la ultraderecha para torpedear el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre los dos países» y le remarqué que dichas acusaciones de esos supuestos ataques sónicos fueron diseñadas por la ultraderecha de Miami y su histérico exilio cubanoamericano, como venganza a los esfuerzos del Gobierno del expresidente Barack Obama (2009-2017) por normalizar las relaciones con Cuba y que para nosotros, no cabía duda que entre Mike Pompeo, y el senador Marco Rubio convencieron, sin mucho a trabajo a Donald Trump, para desmantelar  el legado de la anterior administración. 
En aquel momento le dijimos al colega Miguelito que el   resultado de esa maniobra ha sido y será «una derrota bochornosa», comparándola con el descalabro en Playa Girón «de una brigada mercenaria financiada y entrenada por EEUU» que invadió las costas cubanas en 1961, porque «Les duele que Cuba tenga luz propia, que por cerca de 30 años en la ONU la mayoría del mundo haya condenado el bloqueo impuesto por EEUU contra la isla, y esas acusaciones de supuestos ataques contra diplomáticos estadounidenses son una ofensa al sentido común de los pueblos de EEUU y Cuba» También en nuestro análisis  con prestigiosa Agencia sputniknews.com recordamos como en los últimos 60 años la Casa Blanca ha intentado por todos los medios descalificar al Gobierno y a la Revolución cubana, y para ello «ha usado cualquier cantidad de actos de manipulación y mentiras».

Por otra parte, recordamos que las operaciones de «falsa bandera» son maniobras de determinados gobiernos diseñadas con el fin de parecer que fueron llevadas a cabo por sus enemigos, y el tema de los famosos ataques sónicos, subrayó, «es una falsa operación que no logró sus objetivos». En aquel momento, octubre de 2019  teníamos la misma opinión de hoy «El sueño de acusar a Cuba de dichos ataques sónicos  por parte del senador cubanoamericano Marco Rubio (Republicano por el estado de Florida, EEUU) y otros secuaces se estrelló, no les funcionó, ninguna de las supuestas víctimas pudo dar testimonio». Hasta ahí la retrospectiva sobre el tema que nos ocupa.

Que satisfacción  que esta noticia vuelve a a la palestra ahora con los colegas de Telesur en este mes de febrero

Revelan informe sobre supuestos ataques sónicos en La Habana

El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, rechazó en varias oportunidades la falsedad de las acusaciones sobre supuestos ataques.

El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, rechazó en varias oportunidades la falsedad de las acusaciones sobre supuestos ataques. | Foto: Cubadebate

El Departamento de Estado reveló que no existe ninguna prueba de que Cuba estuviera detrás de los misteriosos problemas de salud que afectaron a los funcionarios estadounidenses.

El Departamento de Estado de los Estados Unidos (EE.UU.) reveló un informe desclasificado en el que se sugiere que la orden del expresidente Donald Trump de desmantelar la Embajada de La Habana a principios de 2018, como reacción a  supuestos “ataques sónicos” contra el personal diplomático, fue una “respuesta política plagada de mala gestión, falta de coordinación e incumplimiento de procedimientos».

La información fue publicada en un medio de prensa internacional, donde se expone que no existe ninguna prueba de que Cuba estuviera detrás de los misteriosos problemas de salud que afectaron a los funcionarios estadounidenses, por que lo que la decisión presidencial de desactivar el funcionamiento de la Embajada bajo el pretexto de los supuestos ataques sónicos carecía de justificación.

“El mecanismo de la causa de las lesiones es actualmente desconocido. Desconocemos el motivo de estos incidentes, cuándo comenzaron realmente, o quién lo hizo”, señala el informe desclasificado del Departamento de Estado redactado en 2018, luego de cuatro meses de trabajo.

El documento critica la actuación del exsecretario de Estado, Rex Tillerson, por no designar “a un alto funcionario como responsable general” de la investigación, y cuestiona “el excesivo secretismo” de la CIA por no compartir información con el Departamento de Estado, lo que “retrasó” la coordinación de una “respuesta adecuada”.

El informe niega que los diplomáticos norteamericanos sufrieran problemas de salud, pero establece que no era posible conocer las causas de lo ocurrido. Asegura que la reacción norteamericana fue deficiente, pues se “caracterizó por la falta de liderazgo de alto nivel, la ineficacia de las comunicaciones y la desorganización sistémica”, añade.

El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, rechazó en varias oportunidades la falsedad de las acusaciones sobre supuestos ataques acústicos efectuados contra diplomáticos de Estados Unidos en La Habana. La maniobra sirvió de pretexto a la administración de Donald Trump para el retiro de parte de su personal diplomático en la capital cubana y dañar las relaciones entre ambos países, retomadas en 2015, tras 54 años de ruptura.