La Base Naval de Guantánamo en la era de Biden, posible salto al futuro

Años atrás  entrevisté al Dr. Salvador Capote*, cubano y ciudadano de Estados Unidos, con una propuesta para el entonces  presidente Barak Obama, ha pasado el tiempo y ahora en la era de Biden  volvemos con la misma entrevista, sin quitarle una coma: el objetivo que la actual administración norteamericana pudiera tenerla en cuenta, en esencia la idea de mi colega es que la  actual imagen de la Base Naval de Guantánamo  cambie para toda la vida, al convertirla en un centro  exportador  de salud y paz para el mundo y no de guerras. 

El Dr Capote nos decía en aquella oportunidad que con  el próximo restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, se abre la posibilidad de encontrar una solución definitiva al problema de Guantánamo. Se restañaría con ello una vieja herida del pueblo cubano, facilitaría el acercamiento de Estados Unidos a la América Latina y quedaría relegada en el pasado la horrible imagen que actualmente tiene la base-prisión en la opinión pública mundial.
Dr Capote «Una solución que me parece no solo aceptable por ambas partes sino que recibiría con toda seguridad el aplauso universal, sería la devolución del territorio de la base al estado cubano para su conversión en un complejo médico internacional docente-investigativo-asistencial, abierto a la cooperación financiera, técnica y científica de todos los países del mundo.
Este complejo podría contar entre sus instalaciones iniciales, por ejemplo, con una institución destinada a estudios de posgrado en enfermedades tropicales, facilidades para entrenamiento de personal sanitario, laboratorios de investigación médico-farmacéutica, salones para reuniones científicas y un centro de informática en el campo de la salud.
La creación y desarrollo de este complejo contaría seguramente con el apoyo de organismos especializados de la ONU, como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de diversas organizaciones gubernamentales y no gubernamentales de muchos países, todo lo cual permitiría precisar las prioridades de utilización, pues el esfuerzo mancomunado internacional ofrecería posibilidades ilimitadas, desde aprovechar condiciones de aislamiento para internaciones terapéuticas hasta la fabricación y almacenamiento de suministros médicos para utilizar de urgencia en epidemias, campos de refugiados y desastres naturales.
Este centro internacional podría llevar el nombre del sabio cubano Carlos J. Finlay y, las diversas edificaciones, los nombres de otros médicos del mundo que consagraron sus vidas  a cuidar la salud del ser humano.

Me parece que éste es el camino y no el de la confrontación y la guerra. ¡Avancemos al futuro!.

 *Salvador Capote Doctor en Medicina y Especialista en Bioquímica. Ha trabajado como profesor-investigador en varias instituciones cubanas, como el Centro de Investigaciones Científicas, el Instituto Superior de Ciencias Médicas, la Escuela de Ciencias Biológicas, el Instituto de Botánica de la Academia de Ciencias, y la Facultad de Medicina “Julio Trigo”. Retirado, vive actualmente en Estados Unidos, donde colabora con medios alternativos de prensa como Radio MiamiTV y la revista La Nueva Réplica.