Nací en el año 1930 del pasado siglo XX en el pueblo de San Antonio de Las Vueltas, municipio de Camajuaní, Villa Clara

 

Siempre es bueno recordar quienes somos, de dónde venimos, cuáles son los orígenes de nuestros nombres y apellidos, y cuales son nuestros familiares y parientes más cercanos, todo esto, a fin de que cuando alguien tenga algún reclamo en contra nuestra, el interesado no tenga que estar averiguando por ahí, como un buscón chismoso por nuestros datos personales, a la caza de alguno que otro “trapito sucio” del cual tengamos que abochornarnos.

 Dicho esto, para conocimiento de todo el público- de amigos y de aquellos que no nos quieran bien- aquí va mi ficha personal tal como aparecería en mis años juveniles en los archivos policiacos de la dictadura batistiana, de la CIA, el FBI norteamericanos, el Mossad israelí, la DGI cubana, el KGB soviético,  el  Scoland Yard británico, o el  mismísimo aparato de información de El Vaticano, que  en eso de querer saber quién es quién en el planeta,  los  hombres  de sotana, cruz  y escapulario, no se quedan muy atrás  del resto de los poderes de este mundo brutal en que vivimos.

 Así pues, mi nombre completo es Max Edgardo de La Caridad Lesnick Menéndez Josem Bermúdez y nací en el año 1930 del pasado siglo XX en el pueblo de San Antonio de Las Vueltas, municipio de Camajuaní, en la hoy provincia de Villa Clara, Cuba.

 Max, mi primer nombre, me lo puso mi padre Samuel para rendir homenaje a mi abuelo paterno, una tradicional costumbre de los judíos del centro de-Europa y de la antigua Rusia, según la cual el primer hijo varón de un hebreo debía llevar el nombre de su propio progenitor.

Seguido de “Max” viene mi segundo nombre, “Edgardo” que así se llamaba un joven atleta cubano nadador de gran fama por entonces, natural del vecino pueblo de Caibarién que era muy amigo de mi familia.

Mi tercer nombre, “De la Caridad” fue idea de mi madre católica por el hecho de haber nacido yo un 8 de septiembre, fecha del almanaque cristiano en el que se rinde tributo a la virgen patrona de Cuba.

“Lesnik” mi primer apellido significa en el idioma polaco “Del Bosque” tal como lo dice el escritor judío-Premio Nobel de literatura en el año 1978- Isaac Bashevis Singer en uno de sus libros mas famosos que lleva por título “El Rey de los Campos”, obra escrita originalmente en “Yiddish”, -dialecto judío con base en el idioma alemán.

Mi apellido “Menéndez me viene por mi madre María Teresa   cuya familia paterna tiene origen en la región asturiana de España, que si buscamos en la historia el más famoso de todos los Menéndez fue el gran militar español Don Pedro Menéndez de Avilés, conquistador de La Florida. “Que de casta        le viene al galgo”, como diría un adulador mío.

De los Menéndez de ese apellido tengo que decir que soy de los que se asentaron en la región central de Cuba, en la antigua provincia de Las Villas y nada tenemos que ver con los Menéndez que vivían en la parte más occidental de la isla, como es el caso de los Menéndez de Artemisa cuyo hijo más famoso es el comandante de la Revolución cubana Ramiro Valdez Menéndez.

Por otra parte, tampoco soy pariente, ni muy lejano siquiera del Senador norteamericano por el Estado de New Jersey Bob Menéndez- sola vaya- cuya posición anticubana es una mancha negra en su apellido.

El apellido Bermúdez me viene por la madre de mi madre, la “vieja Teresa” como le decíamos cariñosamente todos sus nietos. Ella una Bermúdez de la zona norte de la provincia de Las Villas, hija de una familia humilde de la cual también formaba parte el controversial General Roberto Bermúdez, natural del pueblo villareño de La Esperanza, un hombre  de armas tomar, valiente como ninguno- formaba parte  de la vanguardia  de Antonio Maceo  en su invasión a occidente en la  guerra  de independencia- pero que por su conducta un tanto indisciplinada y violenta fue condenado  a muerte y fusilado en la manigua por  un pelotón al Mando del  propio generalísimo Máximo Gómez  puesto que todos los  demás  oficiales del Estado  Mayor  del Ejercito Mambí declinaron participar en la ejecución del  tan polémico oficial independentista cubano.

Mi abuela Teresa tenía tres hermanas, Josefa, Araceli y Rosa. Esta última tenía varios hijos.  ¡Me acuerdo de Georgina, de “Goyita” y de René- que le apodaban “ El Gato” -porque era tuerto- y el más inteligente de todos ellos, Reynaldo, que casó con Alicia Ventura- una bella  muchacha  de  Vueltas, matrimonio que dio  dos hijos, Osmundo- trágicamente muerto en un accidente despues  del triunfo revolucionario- y José Ramón-“Pepito” le  decíamos en  Vueltas  de muchachos- quien resultó ser con el andar del tiempo y de la Revolución, José Ramón Machado Ventura, actualmente Segundo Secretario   del  Partido Comunista de Cuba, médico  de profesión y  muy buen cirujano  de  cuando  era joven y ejercía su carrera y que por cierto operó de la vesícula  a  mi madre en la clínica  de” F y 25”  de El  Vedado, de la cual era él  uno de sus directores.

Por ser mi abuela Teresa Bermúdez, hermana de Rosa Bermúdez la abuela de Machado Ventura resulta ser que él y yo somos lo que se llama “Primos segundos” en la tradición de los parentescos familiares cubanos.

Del otro Bermúdez, el actual presidente cubano Miguel Díaz- Canel Bermúdez   cuya familia es de Santa Clara, ciudad situada apenas a unos pocos kilómetros de mi pueblo natal de San Antonio de Las Vueltas, no creo que entre nosotros dos haya parentesco alguno. Sería demasiada casualidad.

Esta crónica genealógica sobre mis nombres y apellidos viene ya a resultar demasiada extensa. Falta sin embargo lo referente a como me han llamado algunos de mis enemigos políticos con la mala intención de distorsionar mi imagen pública.

 Hubo quienes me endilgaron el apodo de “El polaco”, como si ser un nacional de la patria de Chopin fuera algo denigrante. También han dicho que mi verdadero nombre no es Max Lesnik sino “Marx-Lenin”, en referencia a Carlos Marx y Vladimiro Ilich Lenin. Es la ignorancia cabalgando encima de la maldad.

 Y como punto final les voy a revelar como me llamaban mis amiguitos de infancia en mi pueblito villareño de Vueltas. Me decían “Maisín[M1] ”. Era la corrupción gramatical de “Máxim”.   Cosa de niños guajiros, digo yo.