Recuerdo muy bien que, hace muchos años atrás, le preguntaron al Presidente Bill Clinton por qué los Estados Unidos seguía manteniendo la errónea política que había mantenido contra Cuba. Clinton, ni corto ni perezoso y sin tan siquiera ruborizarse, contestó diciendo que era porque esa política estaba secuestrada en Miami. Tremenda mentira la que dijo el Presidente aquel día en Buenos Aires. No hay quien crea que son los anti-cubanos de Miami los que poseen tan tremendo poder. Obama, cuando le dio la grandísima gana, restableció las relaciones diplomáticas con la isla y levantó una enorme cantidad de sanciones que los distintos gobiernos habían impuesto. Echarle la culpa a la morralla miamera por mantener la criminal política hacia Cuba es una excusa que han utilizado los distintos gobiernos de este país para esconder la verdadera razón de la agresividad con la cual ha llevado las relaciones con Cuba.
Hace años pensé que era por las confiscaciones de las propiedades norteamericanas llevadas a cabo por el gobierno revolucionarios en los primeros años del triunfo de la revolución, pero también hace años que dejé de ver en esas confiscaciones la razón para tal actitud imperial de ponerle el pie encima a la república cubana. Creo que es una venganza contra un pueblo que decidió caminar por el camino de la independencia y la soberanía nacional, y la venganza no fue invadirlo, derrocar aquel gobierno y destruir a aquel país, la venganza ha sido asfixiarlo, acorralarlo y hacerle la vida imposible, creándole dificultades económicas y financieras internas e internacionales, haciéndole sabotajes a sus industrias, y manteniendo a una red de apátridas para que vayan por el mundo tratando de desprestigiarla.
Casi todos los países cuyas empresas fueron nacionalizadas llegaron a un acuerdo económicamente compensatorio con Cuba. ¿Por qué no USA?. Por las leyes de la inversión extranjera que existen hoy en día en la isla, los empresarios norteamericanos pudieran invertir allí, como lo han hecho los países europeos, pero no lo hacen porque el gobierno de EEUU no se los permite. «Ni chicha, ni limoná», ni llegan a un acuerdo, ni permiten invertir. ¿Qué quieren? Sencillamente humillar a los cubanos, cerrarlos económicamente, llevarlos a la desesperación para que se lacen a las calles a protestar contra el gobierno. Ese siempre ha sido el plan, crear el caos en Cuba hasta llevar al pueblo a una guerra civil, a una matazón interna y entonces y solo entonces, invadir para llevar el orden, y arrodillar aquel pueblo ante el imperio. Esa es la verdad, esa siempre ha sido la verdad, que a nadie le quepa duda…
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