Cuando hoy Salomé Campanioni desde la Habana Cuba, publicó una foto junto a un grupo de valiosos jóvenes periodistas, que son los verdaderos protagonistas, de los 15 años del Portal de la Radio Cubana recordé también algo que nos preguntamos. ¿Qué hubiera hecho José Martí en la era de la internet? Una pregunta que para responderla hay que ir al propio apóstol, no importa los años que han quedado atrás.

 

La motivación principal del 14 de marzo para celebrar el Dia de la Prensa cubana, es José Martí, el hecho de haber fundado el periódico PATRIA, ya eso es bastante, pero hay más, en esencia porque él es el más grande de los patriotas revolucionario e intelectuales cubanos de todos los tiempos, hasta el presente y será así para el futuro, el indiscutible MAESTRO que como periodista usó su oratoria de antorcha encendida, como látigo de cascabel al servicio de la de la tierra cubana que lo vio nacer. La dignidad y el decoro que exhibió el apóstol cubano trasciende el caribe y viaja por todas las naciones de Latinoamérica, Estados Unidos y del mundo.
En esta fecha que también recordamos el 28 de Enero, aniversario 168 del natalicio del Héroe Nacional, inspirador y autor intelectual de las últimas cargas libertarias de nuestra nación, hemos escogido de José Martí varios pensamientos que caracterizan el papel de la prensa y de los periodistas.

«Sobre periodismo», publicado en Patria en 1892, Martí define la misión del periodista : «que no haya una manifestación de la vida, cuyos diarios accidente no sorprendan al diarista: eso es hacer un buen diario. Decir lo que a todos conviene y no dejar de decir nada que a alguien pueda convenir. Que todos encuentren en el diario lo que pueden necesitar saberlo. Y decirlo con un lenguaje especial para cada especie: escribiendo en todos los géneros, menos en el fastidioso de Bibeau, desdeñando lo inútil y atendiendo siempre lo útil, elegantemente. Que un periódico sea literario no depende de que se vierta en él mucha literatura, sino que se escriba literariamente todo. El periódico debe estar siempre como los correos antiguos, con el caballo enjaezado, la fusta en la mano, y la espuela en el tacón. Al menor accidente, debe saltar sobre la silla, sacudir la fusta, y echar a escape el caballo para salir pronto y para que nadie llegue antes que él. Debe, extractando libros, facilitar su lectura a los pobres de tiempo. O de voluntad o de dinero. Hacer asistir a los teatros, como sentados en cómoda butaca que este efecto hace una alineada y juiciosa revista, a los pobres y a los perezosos. Deber desobedecer los apetitos del bien personal, y atender imparcialmente al bien público. Debe ser coqueta para seducir, catedrático para explicar, filósofo para mejorar, pilluelo para penetrar, guerrero para combatir. Debe ser útil, sano, elegante, oportuno, saliente. En cada artículo debe verse la mano enguantada que lo escribe, y los labios sin mancha que lo dicta. No hay cetro mejor que un buen periódico».

En otros escritos Martí periodista se refería en los siguientes términos
«La prensa debe ser examen y la censura, nunca el odio ni la ira que no dejan espacio a la libre emisión de las ideas. Nunca se acepta lo que viene en forma de imposición injuriosa; se acepta lo que viene en forma de razonado consejo».
«Sólo quien sabe de periodismo, y de lo costoso del desinterés, puede estimar de veras la energía, la tenacidad, los sacrificios, la prudencia, la fuerza de carácter que revela la aparición de un diario honrado y libre».
«El periódico es una espada y su empuñadura la razón. Solo deben esgrimirla los buenos, y no ha de ser par para el exterminio de los hombres, sino para el triunfo necesario sobre los que se oponen a su libertad y progreso».
«Odio la pluma que no vale para clavar la verdad en los corazones y sirve para que los hombres defiendan lo contrario de lo que les manda la verdadera conciencia, que está en el honor, y nunca fuera de él».

«De impresiones viven las letras, más que de expresiones. ¡Escombros, escombros¡ todas esas frases rellenas, todos esos abalorios históricos, todos esos parlamentos literarios, ¿qué dejan en quien lee, sino la presunción de que el escritor es sabihondo? Narciso no se ha de ser en las letras, sino misionero. No se ha de escribir para hacer muestra de sí, y abanicar como el pavón la enorme cola; sino para el bien del prójimo, y poner fuera de los labios, como un depósito que se entrega, lo que la Naturaleza ha puesto del lado adentro de ellos. Los motivos, los abominables y ruidosos motivos, se han puesto de moda en la literatura como en la música».
José Martí en carta enviada a Joaquín Macal, ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala, el 11 de abril de 1877, le dice : «Mi oficio, cariñoso amigo mío, es cantar todo lo bello, encender el entusiasmo por todo lo noble, admirar y hacer admirar todo lo grande. Escribo cada día sobre lo que cada día veo (…) los naturales temores de escribir donde no se es conocido, (…)de algunos renglones, (…) y no han de ser ellos los últimos que sobre tan noble y bien entendida materia escriba mi pluma apasionada, apasionada de la grandeza y de mi deber; por eso, (…) nunca turbaré con actos, ni palabras, ni escritos míos la paz del pueblo que me acoja. Vengo a comunicar lo poco que sé y a aprender mucho que no sé todavía. Vengo a ahogar mi dolor por no estar luchando en los campos de mi patria, en los consuelos de un trabajo honrado, y en las preparaciones para un combate vigoroso. No me anuncie a nadie como escritor, que tendré que decir que no lo soy. Amo el periódico como misión, y, lo odio… no, que odiar no es bueno, lo repelo como disturbio (…)».
(…) ¿Con qué se escribe bien en prosa o verso, sino con la sangre? El que no la ha perdido, ni sabe escribir ni sabe leer. Lo que escribe el dolor es lo único que queda grabado en la memoria de los hombres», manifiesta Martí en El Economista Americano, de Nueva York, en 1888.
En otro de sus tantos documentos en los que revela su pasión al expresar y reflejar con la pluma lo que siente, Martí manifiesta:

«¿Qué habré escrito sin sangrar, ni pintado sin haberlo visto antes con mis ojos?».
Martí deja una medular huella de su cultura e ideas independentistas en las más renombradas publicaciones de la época: La Habana, El Elegante, El Almendares, La Revista de Cuba, de la Mayor de las Antillas; La Juventud, El Avisador Cubano, El Avisador Hispano-Americano, El Porvenir, La Revista Ilustrada y El Latinoamericano, de Nueva York; La Opinión Pública, de Montevideo; La Pluma, de Bogotá; La Nación y El Sudamericano, de Buenos Aires; La República, de Honduras; La Revista Azul y El Partido Liberal, de México, y La Opinión Nacional, de Caracas, son claros ejemplos de ello.
De esta forma refuerza su opinión de que «En las redacciones de periódicos es donde hierve ahora el genio, que antes hervía en cortes, en conventos y en campos de batalla».

Sostiene Martí en varias oportunidades la necesidad de que el periódico dé a conocer la realidad norteamericana. Un ejemplo de ello lo confirma el artículo «La verdad sobre los Estados Unidos», el 23 de marzo de 1894: «Es preciso que se sepa en nuestra América la verdad de los Estados Unidos (…) Y para ayudar al conocimiento de la realidad política de América, y acompañar o corregir, con la fuerza serena del hecho, el encomio inconsulto -y, en lo excesivo, pernicioso- de la vida política y el carácter norteamericanos, Patria inaugura, en el número de hoy, una sección permanente de «Apuntes sobre los Estados Unidos», donde, estrictamente traducidos de los primeros diarios del país, y sin comentario ni mudanza de la redacción, se publiquen aquellos sucesos por donde se revelen, no el crimen o la falta accidental -y en todos los pueblos posibles- en que sólo el espíritu mezquino halla cebo y contento, sino aquellas cualidades de constitución que, por su constancia y autoridad, demuestran las dos verdades útiles a nuestra América: el carácter crudo, desigual y decadente de los Estados Unidos, y la existencia, en ellos continua, de todas las violencias, discordias, inmoralidades y desórdenes de que se culpa a los pueblos hispanoamericanos».