La noticia de que el presidente de Argentina, Alberto Fernández resultó positivo para COVID-19, impresionó al país y a la opinión pública latinoamericana, entre otras cosas porque se trata de un mandatario esforzado para que su pueblo sea vacunado. En la promoción del empeño, el mismo recibió las dos dosis de la vacuna rusa Sputnik.

El contagio a máximo nivel echa leña al fuego a las especulaciones acerca de la efectividad de las vacunas, fijando la atención en Sputnik V, muy demandada, pero que, por ser rusa, ha sido descartada en Europa y Estados Unidos. Los prejuicios del anticomunismo, todavía vigentes, la rusofobia y otras mezquindades forman una combinación letal.

Alberto Fernández es el más reciente de los mandatarios fichados por el virus. El primero fue Boris Johnson, primer ministro de Gran Bretaña. En Latinoamérica se enfermaron: Manuel López Obrador de México, Jair Bolsonaro de Brasil, Juan Orlando Hernández de Honduras Alejandro Giammattei de Guatemala y la ahora expresidenta, Jeanine Áñez de Bolivia.

Entre los europeos figuran, Emmanuel Macron presidente de Francia, Mijaíl Mishustin, primer ministro de Rusia, Aleksander Lukashenko de Bielorrusia, Marcelo Rebelo Sousa de Portugal, Andrzej Duda de Polonia y Boyko Borisov, primer ministro búlgaro.

De Asia son: Armen Sarkisián, presidente de Armenia, Nursultán Nazarbáyev de Kazajistán y Bachar Al Asad de Siria. Entre los africanos están, Abdelmadjid Tebboune presidente de Argelia, y el presidente de Burundi, Pierre Nkurunziza. El otro, otrora el más VIP, fue Donald Trump, de Estados Unidos.

En realidad, las vacunas pueden ser más o menos eficaces, pero todas son seguras. En La Habana un doctor los explicaba así. “En la fabricación de vacunas, se parte del principio hipocrático de «primun non nocere» (primero no hacer daño) y, según prácticas controladas por la OMS y las autoridades reguladoras nacionales, la seguridad de los fármacos es garantizada por un protocolo que incluye, la comprobación en animales, tras lo cual se pasa a la fase 1, en la cual se aplica el fármaco a varios miles de personas, sólo para verificar la seguridad.

Cumplido ese requisito, con un grupo mucho mayor, se pasa a la fase 2 en la cual combinan pruebas de seguridad y eficacia. Solo así se transita a la fase 3 donde el número de sujetos es considerablemente alto y el principal objetivo es medir eficacia, aunque también se continúa evaluando la seguridad, proceso que en realidad nunca cesa.

Quienes abrigan dudas por la rapidez con que se han fabricado las vacunas deben considerar que se trata de la mayor movilización de la comunidad médica y científica de todos los tiempos y que existe una experiencia de 225 años fabricando vacunas, a lo cual se suman las facilidades que brindan las tecnologías informáticas para utilizar los conocimientos y experiencias acumuladas y realizar modelaciones a cualquier escala. Actualmente se utilizan plataformas probadas en otras vacunas. Nunca antes se había producido tanta información científica en tan poco tiempo.

 La “Larga marcha” hacia el fin de la pandemia parece haber comenzado. En todo el mundo se han vacunado casi 400 millones de personas. En Europa todos los países lo hacen ya, en África son 27, 39 en Asia y 38 en América Latina. Los que más han avanzado son: Israel, Estados Unidos y Gran Bretaña. En América Latina Chile alcanza 47 dosis por cada 100 habitantes, Uruguay 12, por igual número, Brasil y Argentina suman 7,5. México logra unas cinco dosis por 100 personas, mientras Colombia y Perú cuentan con tres.

Para todos los países, excepto Estados Unidos y Gran Bretaña el mayor problema es la falta de vacunas. Según datos creíbles, las empresas chinas han producido cerca de 142 millones de dosis, las de Estados Unidos superaron los 100 millones, la Unión Europea más de 81 millones, India 42 millones y Rusia alrededor de 178 millones.

Al respecto la situación de Europa, Iberoamérica y otros países debe mejorar debido a los avances de Estados Unidos que vacunan hasta 2,4 millones de personas diariamente, ritmo que les permitirá concluir para el verano lo cual dejará cientos de millones de dosis disponibles. Una vez que Estados Unidos, China, India, Europa e Iberoamérica avancen significativamente, la inmunidad del rebaño global será un hecho. La gente volverá a respirar, a trabajar, estudiar y viajar. El mundo será otra vez un lugar divertido.

Lamentablemente el contagio del presidente argentino coincide con un rebrote que ha a nivel mundial ha disparado el número de casos positivos. Seguramente ocurrirá lo asegurado por el fabricante de Sputnik V: Fernández se recuperará rápidamente y volverá a sus labores. Buena suerte compañero. Allá nos vemos.