Traducido desde el más allá por Max Lesnik

 

El caracol colombiano y el gusano cubano  trasmutado en un “vasallo” gallego

 

Les voy a contar una historieta infantil que tiene mucho de actualidad en el mundo cotidiano del Miami cubano de estos días revueltos, de politiquería barata en tiempos de Pandemia y mundial desventura.

Erase una vez un “Caracol colombiano que pregonaba a garganta batiente a toda hora que era la voz de sus compatriotas en todo el sur de La Florida, un territorio habitado tambien por miles de “gusanos” cubanos, quienes en la habitual arrogancia que tanto les caracteriza, han estado proclamando por su parte, a voz en cuello, que a ellos y a nadie más que a ellos se debe toda la gloria de haber hecho de un pantano inhóspito, una monumental ciudad como ninguna otra en el planeta.

Y así fue por mucho tiempo la rivalidad entre el caracol colombiano y el gusano cubano, hasta que un día  de la semana pasada el  gusano cubano trasmutado en un “vasallo” gallego, metió mano a unos cuantos  milloncejos sacados de no sabemos dónde, y le propuso al caracol  colombiano la  compra de  su garganta para acallar la voz de un cubano rebelde que en las tardes miamenses de intenso tráfico vehicular, proclamaba sus verdades  en su escuchado  programa “La hora  del Regreso” denunciando las trampas y suciedades de las que padece el Miami revuelto y brutal en que vivimos.

Pero como todo cuento infantil o historieta para adultos tiene su réplica en la vida real, basta decir que la emisora Radio-Caracol de Miami propiedad del “Grupo Prisa” de España está en trámites para ser vendida a la empresa que opera el Canal 41, “América TV”, de la cual aparece como presidente de su junta directiva un español gallego de apellido Vasallo.

 Por lo pronto a quien han silenciado ya es el cubano Raúl Martínez, sin que todavía la Comisión Federal de Comunicaciones de Washington haya aprobado la venta- y para eso es que está comprando Radio-Caracol el gallego Vasallo. Se gastan millones para acallar al cubano rebelde Raúl Martínez, la voz sin precio ni temor que tanto temen los corruptos cubanos de Miami.

 Y colorín, colorao mi cuento se ha acabado, y el de los gusanos cubanos, pica y se extiende. ¡Fooo……..  que peste!