¡ABRAN PASO!

Salvador Capote

Cuando todas las naciones del mundo debieran unirse para combatir la pandemia, los gobiernos de los países más poderosos acaparan vacunas contra el COVID-19 en un bochornoso espectáculo que pone de manifiesto, una vez más, el egoísmo inherente a un orden mundial deshumanizado.

Mientras la pandemia hace estragos en los países del Tercer Mundo, en los más desarrollados se ceba principalmente en las minorías; en Estados Unidos en negros e hispanos. Las consecuencias sociales en la pospandemia serán devastadoras, con cientos de miles de familias sin abuelos y sin el sostén familiar porque han muerto el padre, la madre, o ambos.

Sin embargo, en medio de ésta que  es una verdadera crisis humanitaria en naciones que pretenden gobernar el mundo, Cuba se mantiene como paradigma de solidaridad, de justicia social, de unidad de todo el pueblo frente a las adversidades, de utilización racional de los recursos y de resistencia frente a un bloqueo criminal, más criminal aún en tiempos de pandemia, el más prolongado de la historia.

En todo el mundoincluso dentro del mismo Estados Unidos, crece la admiración y el asombro de ver como un país pequeño en extensión territorial, en número de habitantes y en recursos materialespero con un corazón tan enorme que abraza el Universo entero, es capaz de mantener a raya la pandemiafabricar sus propias vacunasatender por igual a cada uno de sus ciudadanos sin permitir que nadie quede abandonado a su suerte y, con ejemplar generosidadofrecer su brazo solidario a todos los pueblos del mundo.

No puede haber mayor orgullo en un cubano digno que participar en esta tarea de gigantes. Los que por ignoranciairresponsabilidadestupidez o indiferencia no quieran participar en este esfuerzo conjunto de toda la nación, que se queden a un lado del camino; no podemos ni queremos obligarlos. Pero  podemos obligar a que abran paso a los delincuentes y mercenarios incitados y pagados desde el extranjero para su infame empeño de desunirdesmoralizar y entorpecer lo que se va conformando ya como una de las más grandes hazañas realizadas por nuestro pueblo revolucionario y que, si molestan todavía, es porque la Revolución no tiene en su agenda matar moscas a cañonazos.