Aunque usted no pueda creerlo, el senador Roberto Bob Menéndez, de 67 años, actual presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense, enfrentó en 2017, 18 cargos por fraude, soborno y corrupción, y salió absuelto. Son las cosas que suceden en Estados Unidos cuando un sujeto tiene dinero y relaciones en las altas esferas políticas.

En aquella ocasión, el ultraderechista senador demócrata fue acusado, entre otros cargos, de haber recibido 750 000 dólares en forma de donaciones a su campaña, regalos, viajes en avión privado y lujosas vacaciones pagadas por un benefactor a cambio de que defendiera sus intereses de negocio. En el centro de la controversia estaba su relación con Salomon Melgen, un oftalmólogo de Florida.

En las postrimerías de 2017, Menéndez, después de haber tenido un largo historial de acciones contra Cuba, Venezuela, Nicaragua y gobiernos o movimientos populares de América Latina y el Caribe, también cayó en las redes de la corrupción.

Ocurría que por primera vez en 36 años, (desde que cuatro senadores en funciones fueron condenados por traición por un tribunal durante la Guerra Civil) sentaban en el banquillo a un miembro del Senado de Estados Unidos.

El 6 de septiembre de 2017 en Newark, Nueva Jersey, se inició el juicio en su contra, después de haber perdido tres apelaciones para que se desestimaran los cargos que se le imputaban: dos ante la Corte Federal de Apelaciones y uno ante la Corte Suprema, la definitiva.

Se tuvo que apartar, ya en enero de 2017, de la poderosa

Comisión de Relaciones Exteriores del Senado debido a la investigación por corrupción, de cuya tremenda gravedad aún no se tenía idea. El legislador enfrentó 18 cargos por fraude y soborno de fiscales federales. Si era condenado (aunque al final siempre estos personajes poderosos salen absueltos) podría ser encarcelado.

La revista mexicana Por Esto, tras realizar una recopilación de varias publicaciones del sur de La Florida, Nueva York y Nueva Jersey, relató en la edición del 7 de septiembre que Menéndez fue acusado de haber recibido cerca de 800 000 dólares en donaciones a sus campañas, regalos, viajes en avión privado y lujosas vacaciones pagadas por Salomón Melgen, un oftalmólogo multimillonario de La Florida, a cambio de que abogara por sus negocios. 

Según la acusación, el senador se reunió con altos funcionarios del programa de asistencia pública sanitaria Medicare, con el propósito de que el médico no tuviera que pagar millones de dólares a la agencia. También hizo que funcionarios del Departamento de Estado gestionaran visados para amigas de Melgen. 

La fiscalía sostuvo que al menos seis de los asistentes del senador, pagados por el gobierno y por los impuestos de los contribuyentes, hicieron llamadas y enviaron cartas a su nombre, solicitando visas para las jóvenes de 20, 22 y 27 años que su amigo Melgen, casado y de 60 años, quería llevar. Las tres son ahora residentes legales de Estados Unidos. 

Menéndez, imputaron los fiscales, también hizo gestiones con el jefe de Aduanas estadounidense para que Melgen se beneficiara de un contrato por 500 000 dólares para servicios de seguridad portuaria en República Dominicana. Además fue acusado en otra ocasión de disfrutar en el país caribeño de los favores de prostitutas menores de edad facilitadas por Melgen. 

Pero su prontuario delictivo comenzó casi con su carrera política. El legislador se libró de la cárcel en 1982 cuando aceptó un trato con los fiscales federales para declarar contra su mentor Bill Musto, entonces alcalde de Union City (Nueva Jersey), en medio de una investigación sobre una extensa trama de corrupción política en el condado de Hudson.

En abril de 2017, un Gran Jurado acordó los cargos penales contra Menéndez y Melgen, lo que llevó al The New York Times a pedir la dimisión del senador. Cada uno de los ocho cargos por soborno está penado con quince años de prisión. Los dos acusados mantuvieron su inocencia y se declararon no culpables. Alegaron que todo lo hicieron a causa de su estrecha amistad. La fiscalía debía demostrar que hubo una relación directa entre el incentivo financiero y las actividades oficiales del senador. 

La tarea se le complicó pues un fallo de la Corte Suprema, promulgado en esos días, estrechó la definición de corrupción aplicable a los funcionarios electos.

Los fiscales argumentaron que Melgen le costó a Medicare, a las aseguradoras privadas y a los pacientes entre 75 millones y 150 millones de dólares al diagnosticar mal y maltratar a decenas de personas con degeneración macular húmeda. En algunos casos, facturó para el tratamiento de prótesis y ojos ciegos.

Una acusación tan grave equivale casi a treinta años de cárcel y esto motivó a los expertos legales a adelantar la teoría de que Melgen —como hizo Menéndez en 1982 en relación a Musto— pudiera haber llegado a un acuerdo con la justicia para declarar contra el legislador y ver así que su condena fuera considerablemente reducida.

Pero eso no fue necesario porque el dinero en Estados Unidos lo compra todo.

El corrupto senador que, sin rubor alguno, se ha empeñado durante años en recrudecer el genocida bloqueo a Cuba y en fomentar el golpismo y la violencia fascista en Venezuela, nunca imaginó que pudiera verse con un pie en la cárcel del sistema que lo ha prohijado y enriquecido. 

Según una información del 7 de septiembre, transmitida por

CNN en inglés, el fiscal estadounidense Peter Koski expuso al jurado detalles de las acusaciones contra Menéndez y Salomon Melgen, y declaró que “este caso se trata de un político corrupto que vendió su oficina del Senado por una vida de lujos que no podía pagar y un médico codicioso que puso a ese senador en su nómina”.

Durante su intervención comparó el estilo de vida del cubanoamericano Menéndez con “lo que se lee en un folleto de viajes para los ricos y famosos”. Según Koski, el senador intervino personalmente en una serie de disputas comerciales que Melgen tuvo con las autoridades federales a cambio de regalos generosos y grandes donaciones.

The Washington Post, en la edición del 7 de septiembre, señaló que el fiscal Koski enfatizó que el político “tiró repetidamente de las cuerdas” para ayudar a Melgen en una variedad de áreas. Al respecto, mencionó “su papel en obtener visas estadounidenses para novias extranjeras, tratar de resolver una disputa de facturación de 8,9 millones de dólares con el programa Medicare y un intento de ayudar al oftalmólogo a ganar dinero con un contrato de seguridad portuaria en República Dominicana”. 

Al final, y bajo una serie de artimañas, como ocurre en el sistema judicial estadounidense, el senador Bob Menéndez y su amigo millonario Salomon Melgen fueron absueltos al sellarse el caso. 

Con la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca, Menéndez ha sido nombrado nuevamente presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado y esta haciendo lo indecible para arreciar el bloqueo económico y financiero que Estados Unidos mantiene contra Cuba desde hace 60 años. 

Así son los políticos cubanoamericanos que logran alcanzar puestos en el Congreso y el Senado de Washington: todos envueltos en desfalcos, corrupción, lavado de dinero y otros delitos.