Vuelvo a entregar nuestra columna a CARLOS LAZO el amigo y hermano del batallar contra el bloqueo a Cuba, el texto que acaba de publicar es harto elocuente, para que se entienda mejor, quiero decir y lo digo, Lazo con sus actos  es una persona elocuente,  su manera de expresarse además, nos deja huellas,  capaz de conmovernos, emocionarnos y convencernos para realizar los sueños de construir puentes. Su actuar con tanta   claridad, sinceridad y pragmatismo de autentica cubanía, nos allana el camino de la emigración patriótica en aras de eliminar el absurdo embargo o bloqueo de Estados Unidos hacia nuestra Patria.

Yo he visto la muerte cara a cara. Por eso le tengo tanto amor a la vida. Yo estaba allí cuando las explosiones mancharon de rojo el aire. He visto descender las bombas. Yo estuve en la hecatombe. Por eso me niego a ser testigo de la carnicería. ¡Condeno al que invita a la matanza! ¡Reprendo al que empuja y no se da golpes!
“¡Coronavirus!”. “¡Sanciones!”. ¡Qué se jodan ahora!”. “Cero remesas”. “¡Qué no entre nada!”. ¡Aprieten la soga! Y después ¡Invasión! “¡Drones!”. “¡Portaviones!”. “¡Arrasen con todo!”. ¿El que pide todo eso, sabrá? El que anuncia la muerte ¿sabrá? ¿Sabrá que los cuerpos partidos en pedazos no se componen nunca? El que odia ¿sabrá?
En la guerra se ven muchas cosas. Un médico de combate ve más. Yo he estado allí. Yo vi. Vi cuerpos mutilados. Transité por calles arrasadas, por vecindarios vacíos donde floreció la vida. Recogí un bracito por aquí, un piececito por allá. ¿Adónde habrá ido a parar aquel cuerpo truncado? ¿Habrá subido al cielo? ¿Andará en las alturas un angelito inocente, sin pies ni cabeza?
Los que convocan al hambre y la matanza ¿sabrán? Los que encienden candela (desde el aire acondicionado) ¿tendrán madres o hijos condenados a derretirse en napalm? Los que incitan al bombardeo (desde el móvil y el teclado) ¿sabrán? ¿Sabrán que cuando la bomba cae todo se va al carajo? ¿Sabrán que después no crece ni la verdolaga? ¿Sabrán que la “fruta madura” se les devolverá podrida, en la boca hecha agua?
Pregúntate a ti mismo: ¿Quién eres? ¿En qué te has convertido? ¿Pedir hambre para otros desde el confort de la mesa repleta? ¿En que lugar remoto ha naufragado tu alma? ¿Cómo es que vas a misa, domingo tras domingo, y eriges un infierno por toda la semana? ¿Cuándo vas a librarte de esa carga de odio? ¿Te olvidaste de la calle de tu infancia? ¿Del parque irrepetible donde jugaste de niño? ¿De aquella boca fresca donde plantaste un beso?
¡Hermano! ¡Despierta! ¡Mira lo que te digo! ¡Yo he visto la muerte cara a cara! Entiende que, al final, hay una sola vida. Desempolva con urgencia lo que queda de amor. ¡No más! No pierdas tiempo. Da la mano fraterna a los que se quedaron. ¡Haz memoria! ¡Recuerda! Son tus amigos, tus vecinos, el pueblo de tu infancia. Eres tú y ellos y un mismo corazón latiendo en la ternura.
Pero si estás sordo, si el llamado de amor deviene voz del que clama en el desierto, si un odio irreparable te ha corroído al alma, entonces por Dios ¡Olvídalos! Pero no los castigues más. ¡Déjalos tranquilos!
Carlos Lazo
14 de mayo de 2021
Hermanos: Únanse a la petición para que el presidente Biden cumpla sus promesas electorales y levante las sanciones que pesan sobre la familia cubana. Sigue el enlace en www.puentesdeamor.com