Foto Carlos Rafael Diéguez
ERMITAÑO OPORTUNISTA
por Salvador Capote
(“Fíjate si no me aflojo/ que aquí en mi humilde cabaña/ por fusil tengo una caña/ y por trinchera un matojo.”)
Un médico-youtuber, o youtuber-médico, no sé bien, afirmó hace poco, nada menos que por un canal que no se caracteriza precisamente por su simpatía con la Revolución Cubana, que ser radical de izquierda en el extranjero era ser oportunista. Oportunista, por definición, es el que transgrede sus principios por acomodamiento. Como me siento directamente aludido porque se me mencionó varias veces en esa “directa”, quiero aclarar mi posición.
Soy un anciano de 86 años que vivió todo lo que tenía que vivir, sirvió toda su vida modesta pero firmemente a la Revolución y tiene ya todo lo que siempre quiso tener: una pequeña casa en medio de las montañas, rodeado de bosques, lagos y ríos, donde mi encuentro con vecinos más frecuente es con un coyote que me examina desde lejos y luego huye porque no logra discernir si soy peligro o desayuno.
Dije que ya viví todo lo que tenía que vivir, pero no le he dado todavía a mi patria y a la Revolución todo lo que le puedo dar, y en la paz y el silencio de estos montes, con el teclado de mi computadora y la lucidez mental que aún me concede Dios, tengo una trinchera desde la cual puedo participar modestamente en la perenne batalla de ideas de nuestro pueblo. ¿Y por qué lo hago desde las montañas de Ozark y no desde la Sierra de los Órganos, o del Rosario, o del Escambray, o de la Sierra Maestra? -Porque un día triste mis hijas decidieron buscar en el extranjero nuevos horizontes, su madre se vio en el dilema insufrible de separarse de mi o de sus hijas, y decidí acompañarlas porque no puedo ser juez de mi propia familia, porque era ya un viejo médico y profesor retirado, porque mi vida no tendría sentido sin tener a mi lado a los seres que más quiero y necesito y, la razón que inclinó la balanza, porque llegué a la conclusión de que aún podría ser útil en otras tierras, pues, como enseñó Martí, el deber de un hombre es allí donde es más útil, adentro o afuera.
Al médico-youtuber o youtuber-médico, no sé bien, no le guardaré rencor. Son ímpetus de juventud que yo también tuve cuando tenía su edad y que se ajustan con la experiencia de los años. Además, tengo por norma no atacar nunca a un compañero, aunque tenga que soportar callado una acusación injusta.