El equipo Cuba cayó por segunda jornada consecutiva en el preolímpico de las Américas y vio truncado sus sueños de lograr el boleto para la cita de los cinco aros del próximo verano en Tokio.

Su verdugo: Canadá, un equipo que no han podido derrotar en casi 10 años y que esta vez estaba saboreando el triunfo desde el mismo comienzo del partido efectuado en el Clover Park, hasta que nos derrotó nueve entradas más tarde con pizarra final de 6-5.

Al igual que en la jornada anterior los rivales de los cubanos arrancaron el juego marcando tres carreras en la misma primera entrada. Un desconocido Carlos Juan Viera solo pudo sacar un par de outs y tuvo que irse a la banca con la tristeza de no haber cumplido esta vez la tarea que le había encomendado su cuerpo de dirección.

Cuatro imparables y un boleto fue todo lo que necesitaron los norteños para fabricar el racimo. Un doble de Eric Wood (el mejor bateador contra Cuba en los últimos años) y sencillos de Connor Panas y Deglan Kellin, remolcaron las anotaciones antes que el relevista Yariel Rodriguez apagara el fuego con un ponche.

Una más le marcaron al “Gallero” en el cuarto episodio cuando le ligaron tres sencillos, entre ellos uno impulsor de Panas, y otra a la altura del séptimo por bambinazo de Michael Croose con los sacos vacíos, para cerrar una actuación notable donde recetó 11 ponches pero recibió poco apoyo de la ofensiva criolla.

En el cierre del cuarto abandonó el montículo el abridor canadiense Ryan Kellog, un lanzador zurdo que se anotó la victoria en el último encuentro entre estos equipos en los Panamericanos de Lima 2019. Su sustituto Dustin Mulleken, quien en esa oportunidad se acreditó el salvamento, dio el cero cuando los antillanos amenazaban con dos corredores en las almohadillas.

En el quinto, después de un doblete de Roel Santos y un cohete de Yadil Mujica (su tercero en el juego), Yordanis Samón roleteó para doble matanza abriéndose las puertas del home-plate para Cuba por primera vez en el desafío.

Fue en el “Lucky seven” donde el pleito tomó otros matices. Un cañonazo de Raico Santos a la pradera central se combinó con un error del inicialista sobre un rolling duro de Dayán Garcia para que Mujica con rolata al cuadro, y Samón con cepillazo al medio, trajeran dos a casa para poner el marcador 5-3 y mantener vivas las esperanzas cubanas.

Pero el elenco rival clavó en el octavo lo que parecía la puntilla que terminaba de cerrar el ataúd de los antillanos cuando le anotaron una al apagafuegos Liván Moinelo al combinar un boleto con un balk, un passball y un hit por el cuadro de Jacob Robson.

Sin embargo, como ocurrió en el partido anterior, al momento de recoger los bates se alumbró una llamita de esperanza cuando los primos Santos se anotaron indiscutibles, Frederich Cepeda cogió el bate para conectar un elevado de sacrificio, y Samón se embasó por error del lanzador; pero Lisbán Correa se tomó un ponche para ponerle fin a la historia.

Eso fue todo lo que pudo lograr una alineación que otra vez produjo más que en otros eventos anteriores pero les siguió faltando el batazo en los momentos claves.

Así las cosas, una vez más el equipo de las gloriosas cuatro letras tiene que regresar a casa sin cumplir la tarea. Es noticia que el equipo con el mejor palmarés en los Juegos Olímpicos con cinco finales en igual cantidad de presentaciones y tres medallas doradas ganadas, no pueda estar presente esta vez en la cita olímpica.

Aunque nos duela reconocerlo, esas historias épicas que hoy les contamos a nuestros hijos continuarán congeladas en los libros hasta que no podamos traducir el lenguaje del béisbol de estos tiempos modernos.

Nada ganamos haciendo leña de ese árbol que hoy vuelve a torcerse sobre el campo. Nuestras frustraciones no se irán con ataques a esos atletas que se sacrifican a diario para que podamos disfrutar de este deporte que amamos, ni al cuerpo de dirección que hace lo posible con las herramientas que llegan a sus manos. Las derrotas no son huérfanas, pero al menos hoy estoy hastiado de la lluvia persistente sobre los pavimentos mojados.

Mientras persistan las arenas movedizas en los escenarios internacionales, busquemos en nuestro campeonato nacional y en las actuaciones individuales de los cubanos en ligas profesionales, la sal que necesitamos para seguir degustando nuestro pasatiempo nacional, con la seguridad que a pesar de todo, jamás morirá.

 

Actuación de los cubanos