En 2015 publiqué un artículo en el que expresaba mi opinión de que, lejos de disminuir, la dependencia del petróleo en Estados Unidos y en el mundo aumentaría en los años sucesivos y que la situación se agravaría con la administración Trump. Hoy vemos que, a pesar de la caída, tanto en el consumo como en la producción, al comienzo de la pandemia, esta predicción se cumplió. En Estados Unidos la producción en 2015 fue de 9 millones de barriles por día mb/d, en 2021 se pronostica que será de 11.1 mb/d, y en 2022 de11.8 mb/d. Hay que tener en cuenta que el petróleo se extrae en Estados Unidos a un alto costo en la destrucción del medio ambiente. El petróleo es, por tanto, hoy más que nunca un factor importante en la geopolítica imperial que explica, entre otras cosas, las brutales agresiones contra Venezuela. A continuación, reproduzco el artículo a que me refiero:
UN BREVE COMENTARIO SOBRE EL PETROLEO EN ESTADOS UNIDOS
Salvador Capote
El «boom» del petróleo despierta falsas expectativas en el pueblo norteamericano. La producción en este país subió de 5 millones de barriles por día (5 mb/d) en 2008 a un estimado de 9 mb/d en 2015, es decir, casi se duplica en 7 años. En 2017 podría ser el mayor productor de petróleo del mundo.
Sin embargo, ¿disminuye acaso la dependencia del petróleo tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo? -De acuerdo con la EIA («US Energy Information Administration») el consumo global de petróleo subirá de 87 mb/d en 2010 a 97 mb/d en 2020 y 115 mb/d en 2040. Estados Unidos no es una excepción; por el contrario, el consumo aumenta sustancialmente año por año y se estimula favorecido por una creciente disponibilidad del crudo.
Por otra parte, los aumentos en la producción dependen de la extracción de petróleo de baja permeabilidad, es decir, del que se encuentra atrapado en capas rocosas que requieren para su extracción de técnicas destructivas del medio ambiente y de enormes cantidades de agua en regiones donde ya comienza a escasear este elemento.
El gobierno de Obama, aunque tibia e insuficientemente, trata de establecer políticas que disminuyan el consumo, generen fuentes alternativas de energía y preserven el medio ambiente. En las próximas elecciones, un triunfo republicano es de esperar que no sólo revierta lo poco que se ha hecho en este sentido sino que, bajo la nueva administración, se dispare el consumo, se ignoren los daños a la ecología y, al final, la dependencia del petróleo sea mayor y más dañina que nunca.