Teniente General Laura Richardson

 

La pregunta del momento es: En lugar de empujar el asunto hacia una zona altamente conflictiva: ¿Pudieran los gobiernos de Estados Unidos y Cuba trabajar para mejorar el servicio de Internet en Cuba?

                                                                           

Las comunicaciones entre los Estados Unidos y Cuba son un capítulo antológico en los vínculos entre ambos países y un hito en la tecnología mundial. Cuando el 11 de abril de 1921, los presidentes de ambos países, Warren G. Harding y Mario García Menocal se comunicaron por teléfono para inaugurar la conexión telefónica entre La Habana y California, entonces la más larga del mundo, hablaron de paz y progreso. Tan importante es esta relación que sobrevive al bloqueo. Se trata de una historia compartida que luego contaré

Entre los halcones que habitan en La Florida sobresale el senador Rick Scott, uno de los promotores de la creación de un servicio de Internet para la Isla operado por el gobierno de los Estados Unidos, en lo cual intentó involucrar al Comando Sur de las fuerzas armadas norteamericanas con sede en ese estado.

Que Estados Unidos se interese porque el público cubano disfrute de un mejor servicio pudiera ser una buena noticia, aunque no lo es que el gobierno de ese país pretenda relevar al de Cuba como proveedor de Internet. La oferta de sustituir el control ejercido por el gobierno nacional por uno extranjero, además de ser una anomalía inaceptable, no resuelve los problemas estructurales del servicio.

El día 3 del presente mes de agosto durante la audiencia en la Comisión de Servicios Armados del Senado de los Estados Unidos para la confirmación en el cargo de Jefa del Comando Sur de la teniente general Laura Richardson, primera mujer en comandar esa fuerza, a cargo de la presencia militar de Estados Unidos en Sudamérica, Centroamérica y el Caribe, espacio que incluye a Cuba, se asomó una perspectiva militar.

Durante la audiencia, los senadores preguntaron a la nominada sobre cuál sería su desempeño en el cargo, lo cual rebasó los límites de las competencias militares para internarse en fenómenos políticos como la influencia de China y Rusia en la región, la base naval de Guantánamo y, naturalmente, Cuba. Para evitar complicaciones, la experimentada militar, se atuvo a las reglas y dijo: “La Fuerza Conjunta ejecuta las operaciones de acuerdo con la ley y la política del presidente y del secretario de Defensa”.

La mosca cayó en la leche cuando el Senador republicano por Florida, Rick Scott, preguntó a la uniformada: “Bajo su mando: ¿Qué hará el Comando Sur para ampliar el acceso a internet en Cuba?” Obligada por las circunstancias, sin dejarse provocar, la generala concedió lo mínimo: “…Si me confirman como jefa del Comando Sur, estudiaré eso”.

De ese modo, la idea del presidente Joe Biden de proveer un servicio de Internet para Cuba recientemente aprobada, sin debate y de modo unánime por el Senado, adquirió perfiles militares, cosa de la cual seguramente el gobierno cubano y el alto mando militar en la Isla, tomaron nota. Así, en lugar de resolver un problema pudiera complicarlo de mala manera.

La pregunta del momento es: En lugar de empujar el asunto hacia una zona altamente conflictiva: ¿Pudieran los gobiernos de Estados Unidos y Cuba trabajar para mejorar el servicio de Internet en Cuba?

Entre otros, los méritos como estadistas y diplomáticos, los presidentes Barack Obama y Raúl Castro estuvieron los de que ambos estados convivieran de modo civilizado, convirtiendo la hostilidad en vecindad. Para alcanzar tal objetivo, ninguno de los dos países tiene que dejar de ser lo que es ni renunciar a sus estrategias. La idea de Obama de: “Pasar páginas”, referida a la confrontación bilateral, no es mala idea. “La paz ―sentenció Mandela ―no es un camino, sino el único camino. Allá nos vemos.